Vivir en pareja es maravilloso… hasta que te das cuenta de que tu chico tiene una creatividad inagotable para evitar fregar los platos. Si ya has dado el paso de mudarte con él, seguro que más de una de estas frases te suena dolorosamente familiar. Porque ellos, por muy encantadores que sean, siempre tienen una excusa perfecta guardada en el bolsillo.
1. "Mi jefe no para de escribirme, ahora mismo no puedo fregar"
Un clásico atemporal, especialmente desde que el teletrabajo entró en nuestras vidas. Está en el sofá, con el portátil delante y el móvil pegado a la mano. "Perdona, ahora de verdad que no puedo, mi jefe me está bombardeando a mensajes", dice, mientras los platos sucios se acumulan en el fregadero.
Por supuesto, si te acercas un poco, es probable que el chat abierto no sea el de su jefe, sino el de sus amigos. Pero el jefe siempre es la coartada perfecta: nadie puede rebatirla sin parecer poco comprensiva.
2. "El gato se acaba de tumbar en mi regazo, no me puedo mover"
La excusa favorita de los amantes de los animales. En cuanto mencionas pasar la aspiradora o tender la ropa, el gato —o el perro— aparece misteriosamente en su regazo y él se convierte en una estatua. "No quiero molestarlo, está tan tranquilo durmiendo…"
Lo curioso es que el animal lleva rato en otro sitio, pero él sigue sin moverse del sofá. Apelar al bienestar de la mascota siempre funciona.
3. "En el descanso bajo al súper… ah, que son solo 15 minutos. Mañana voy"
Los eventos deportivos son sagrados e intocables. Da igual que sea fútbol, Fórmula 1 o cualquier otro deporte: siempre hay un partido que justo ahora no se puede perder. "Solo veo el primer tiempo y me voy", promete. Pero llega la prórroga, luego empieza otro partido interesante, y el supermercado puede esperar.
El deporte siempre tiene prioridad. Eso es una ley no escrita de la convivencia.
4. "No encontraba las llaves, así que no pude bajar la basura"
La desaparición misteriosa de las llaves es un fenómeno universal, pero ellos tienen el don de no encontrarlas justo cuando toca hacer algo que no les apetece. "¡Te juro que estaban aquí hace un momento!", dice, mientras las llaves están tranquilamente en su bolsillo.
Resultado: la basura pasa otra noche en casa. La lógica es impecable, la excusa también.
5. "Creo que la lavadora está rota, porque no sé cómo se pone en marcha…"
El misterio eterno de los electrodomésticos. "No quiero estropearla, mejor lo haces tú que sabes", dice, cuando en realidad lo único que hay que hacer es pulsar un botón. Gracias a esta táctica, manejar la lavadora se convierte en tu responsabilidad exclusiva y él puede descansar con la conciencia tranquila.
6. "Ahora no puedo, que el ordenador está descargando algo"
La tecnología como escudo perfecto. "Si pongo la aspiradora ahora, se me corta la descarga", argumenta con total seriedad, mientras lo que se descarga es, probablemente, un videojuego o una película. Los obstáculos técnicos siempre son una razón válida para posponer las tareas del hogar un poco más.
7. "No sabía dónde guardas tus calcetines, así que los dejé en el tendedero"
A la hora de recoger, siempre hay algo que "no encuentra" o "no sabe dónde va". "No quiero mezclar las cosas, prefiero esperar a que lo hagas tú", dice, cuando los calcetines están exactamente donde siempre han estado. Con esta excusa, el orden de la casa acaba siendo responsabilidad tuya sin que nadie lo haya decidido oficialmente.
8. "Ahora no puedo ayudarte, tengo una llamada muy importante"
La llamada de teléfono es la excusa de evasión por excelencia. "Perdona, de verdad que no puedo ahora, es urgente", dice, y desaparece en la otra habitación. Al cabo de un momento, lo escuchas riéndose con sus amigos. La "llamada importante" siempre llega en el momento justo en que se avecina una tarea poco apetecible.
9. "Ya me he acostado, mañana lo hago sin falta"
La hora de dormir es sagrada. En cuanto surge la posibilidad de fregar, recoger la cocina o guardar las sobras de la cena, de repente tiene un sueño irresistible. "Mañana lo hago, ahora de verdad que no puedo más", murmura, y cinco minutos después está mirando el móvil en la cama.
El arte de la procrastinación llevado a su máxima expresión.
10. "Mejor lo haces tú, que se te da mucho mejor que a mí"
Esta es la excusa más sofisticada de todas: viene envuelta en un halago. "Tú doblas la ropa de maravilla, cocinas increíble, yo solo lo estropearía", dice con una sonrisa encantadora. El cumplido sienta bien, claro que sí. Pero al final, todas las tareas del hogar acaban en tu lista. Al menos te lo dicen con cariño.
¿Te has reconocido en alguna de estas situaciones? La convivencia en pareja tiene mucho de negociación, humor y paciencia. Y si tu chico domina el arte de la excusa, quizás ha llegado el momento de una pequeña charla... o de leerle este artículo en voz alta.











