Acepta: en realidad nunca controlamos la vida ni las decisiones de nuestra pareja
Holly cree que uno de los mayores problemas hoy en día en la relación entre el matrimonio y la sociedad es que muchas personas ven esta institución como una forma de propiedad. Muchos sienten que al casarse ya han cumplido y que no queda nada más que hacer en su relación. Esto, comprensiblemente, empeora la situación. ¿Cuál es el problema principal? Nos convencemos a nosotros mismos de que no tenemos que trabajar en nuestra relación. Pensamos que poseemos a nuestra pareja, que ya cumplimos con lo necesario, y que la felicidad llegará para siempre. Lamentablemente, esto suele conducir directamente al divorcio.
Para Holly, primero debemos olvidar incluso la idea de poseer a nuestra pareja. Porque eso implica que no renunciamos a trabajar en la relación. Es fácil ignorar los problemas y hacer la vista gorda ante las carencias si creemos que la otra persona se quedará con nosotros de todas formas.

Sin esta idea, ambas partes pueden esforzarse más y con más dedicación en la relación. Los cónyuges asumirán mayor responsabilidad por sus actos y buscarán mejorar día a día la calidad de su matrimonio. Eso sí, es un trabajo duro que, paradójicamente, también puede llevar al divorcio.
Los matrimonios exitosos ocurren cuando ambos trabajan duro en sí mismos mientras construyen juntos un futuro común.
Pero puede pasar que estas dos personas cambien con el tiempo. Las nuevas necesidades y objetivos pueden llevarlos por caminos diferentes. Sin trabajo conjunto y crecimiento, la relación no avanzará.
El divorcio rara vez significa el fin de la relación — es importante que lo tengas claro
Aunque el divorcio signifique el fin de la vida amorosa y sexual con tu pareja, no es necesario cortar todo vínculo. De hecho, es casi imposible si tienen hijos o deben pagar un crédito en común.
No es fácil, pero no olvides que alguna vez fueron todo el uno para el otro. Y si de esa unión nacieron hijos, se deben respeto mutuo y a ellos. Habrá momentos difíciles y tensos respecto a su futuro compartido. Estarán juntos en eventos importantes como graduaciones, partidos o bodas, y también en otras ocasiones si comparten amigos.
Quien quiere cerrar su divorcio con sabiduría, deja a un lado la ira y el resentimiento, porque de lo contrario sabotea su propia felicidad durante años.
No tienes que disfrutar de la compañía de tu ex ni alegrarte de verlo, pero la aceptación siempre es mejor que el enojo o la culpa. Piensa en cómo se siente tu hijo al navegar entre ustedes dos, especialmente en uno de los días más importantes de su vida. Su tarea es vivir el momento y sentirse bien, no escuchar peleas entre mamá y papá.

En el divorcio no importa cómo fue tu ex en el pasado
Por doloroso que sea, para las decisiones legales no importa la personalidad de tu ex, añade Holly. Puede que haya sido un esposo terrible y que te cueste manejar la situación con calma, pero en el divorcio debes priorizar tu inteligencia emocional. Las decisiones tomadas con emociones maduras no describen a una mujer que fracasó en su matrimonio, sino a una que avanza, es independiente y desarrolla su personalidad, logrando así sus metas.
Para Holly, ser emocionalmente inteligente durante el divorcio es llevar el autocuidado al máximo nivel. Para eso, debes recordar siempre que el divorcio no te define ni define tu matrimonio, es solo un trámite legal. Es normal sentir dolor y que parezca injusto, pero hay que aprender a dejar esos sentimientos en segundo plano porque las decisiones deben ser más prácticas que emocionales.
No debes entregarte a la ira, al miedo o al dolor; eso puedes hacerlo una vez que hayas terminado con el papeleo.
Tomar decisiones legales por venganza o para perjudicar a tu ex, aunque también te afecte a ti, no es una actitud madura. Eso no refleja a una mujer que aprendió de la experiencia y está lista para avanzar y crecer.
Holly aconseja no ver el divorcio como el fin de la felicidad o del amor. Es mejor considerarlo el inicio de una nueva etapa en la que simplemente dejamos atrás lo que no funcionó. Si lo afrontamos bien, podemos cumplir nuestros sueños y vivir el futuro que nosotros mismos creamos.











