Lo que me pone los pelos de punta: dormir acurrucados
Por experiencia, la mayoría de las mujeres disfrutan dormir acurrucadas, pero por suerte, solo unas pocas se molestan si el chico dice que no de forma suave. Claro que hay hombres que disfrutan del abrazo tipo croissant, tomarse de la mano o recostarse juntos, y hasta pueden dormir así, pero yo no soy uno de ellos. Simplemente no puedo relajarme si hay contacto físico, y esto es independiente de cuánto me enamore.
Si mal no recuerdo, una vez logré dormirme así con mi novia de entonces, hace 15 años, pero solo porque estaba tan borracho que me habría dormido hasta sobre un charco de vino. Ella se emocionó tanto con esa noche, lo encontró tan íntimo que me insistió por semanas para repetirlo. No funcionó...
La verdad no sé por qué, quizá tenga que ver con que soy Géminis (signo de aire), y por eso necesito más espacio y libertad que el promedio. Lo importante es que antes de dormir podemos hacer de todo: comunicarnos, chocarnos las manos, jugar, abrazarnos tipo croissant, pero cuando llega la hora de dormir, cada quien a su lado y ¡buenas noches!
El tipo que ve series malas
Por suerte no he tenido que lidiar con este tipo, pero a principios de los 2000 varios amigos tenían novias así. Esperaban el capítulo nuevo de la serie como beduinos en el desierto esperan la lluvia.
Cuando empezaba la "película", todo se dejaba de lado y el pobre chico tenía que estar presente para comentar lo que pasaba: que XY engañó a ZQ, por eso QV robó un banco y huyó del país.
Lo peor fue que uno de mis amigos terminó lavado de cerebro y empezó a fanatizarse con esa serie. Casi lo asfixio en una cerveza cuando intentó convencerme de verla también.
Para que quede claro, también me gusta ver películas en la cama por la noche, y sí, veo series, pero estas están a años luz de las malas telenovelas húngaras y otros dramas que matan neuronas, además no son producciones húngaras. Recomiendo mucho True Detective, Hannibal, Game of Thrones y Black Sails.
¿Por qué las mujeres siempre empiezan a filosofar antes de dormir?
A diferencia de muchos machos alfa, no tengo problema con las conversaciones profundas, sé escuchar y me gusta compartir mis sentimientos y pensamientos con mi esposa, pero no necesariamente cuando llego muerto de cansancio al final del día.
Sé que en muchas familias – especialmente con niños – ese es el único momento para hablar en serio, porque no hay tiempo en otro momento, pero mi cerebro ya está por debajo del nivel de rana y me cuesta mucho concentrarme para prestar atención a lo que Enikő dice y responder bien.
Además, es una trampa porque salen a relucir problemas de pareja y dificultades con los niños, temas delicados, sobre todo cuando apenas puedo mantener los ojos abiertos. Y claro, hablamos para buscar soluciones, aunque la mayoría de las veces el hombre solo debería escuchar el monólogo de su pareja, pero yo no puedo quedarme callado y doy mi opinión.
Esto a veces termina en una pelea y adiós a una noche tranquila y reparadora...











