Algunos objetos y superficies del hogar no deben limpiarse con agua en absoluto, mientras que otros solo pueden tratarse con cuidado especial, por ejemplo, combinando productos o secándolos inmediatamente. El agua no siempre es sinónimo de limpieza. Algunos materiales pueden dañarse, hincharse, mancharse o estropearse si no se manejan bien. Aquí tienes 5 cosas que, según Southern Living, es mejor mantener alejadas del agua.
1. Aparatos electrónicos

Portátiles, altavoces, teclados, luces LED: cuando se trata de aparatos electrónicos, olvídate del agua. Incluso unas gotas pueden filtrarse, causar cortocircuitos y arruinar el dispositivo.
Para limpiarlos, usa un paño de microfibra para quitar el polvo y la suciedad superficial con suavidad. Para zonas difíciles, prueba con un cepillo de cerdas suaves, una boquilla pequeña de aspiradora o un aspirador de mano. Lo esencial: ¡nada de agua cerca de los aparatos! Si limpias luces, solo pasa un paño seco o ligeramente húmedo por la carcasa polvorienta, evitando las partes eléctricas.
2. Suelos y muebles de madera

La madera actúa casi como una esponja: al mojarse puede hincharse, agrietarse o deformarse. Esto afecta especialmente a suelos y muebles con barniz fino o sin tratar. Si algo se derrama, límpialo rápido y usa productos específicos para madera al limpiar.
Para el suelo, empieza aspirando y luego usa un trapeador ligeramente húmedo o un spray mop con limpiador especial para madera. No empapes la superficie. Después, pasa un paño de microfibra para eliminar la humedad restante y evitar daños.
3. Plata y cobre

Muchos objetos de plata y cobre tienen una capa protectora que el agua puede dañar con el tiempo. Intentar eliminar manchas con agua puede empeorar su aspecto.
La solución es usar pasta o líquidos limpiadores específicos para plata o cobre. Estos productos eliminan la pátina con suavidad, mantienen el brillo y prolongan la vida de tus piezas favoritas. Después de limpiar, pueden volver a brillar como nuevas.
4. Ante, terciopelo y tejidos similares

¿Zapatos de ante? ¿Sillón de terciopelo? Mejor ni acercarles agua. Estos tejidos se manchan, se apelmazan, se estiran o deforman con facilidad. Un solo error puede arruinar su textura delicada.
Límpialos con suavidad usando productos especiales. Si solo hay una mancha, trata esa zona puntualmente. Para la limpieza diaria, un rodillo quitapelusas, un cepillo suave o aspiradora funcionan bien. En cuero, suele bastar un paño húmedo con un poco de jabón, pero siempre revisa la etiqueta o recomendaciones del fabricante.
5. Superficies porosas

Mármol, estuco, granito y ladrillo interior son superficies hermosas, pero solo resisten bien el agua si están selladas. Si la capa protectora está dañada o falta, el agua puede penetrar y causar manchas y decoloraciones.
Para limpiarlas, elige siempre productos específicos para cada material, como limpiadores de mármol o granito. El ladrillo interior límpialo con un cepillo suave y ligeramente húmedo, sin empaparlo.
Ten en cuenta que el granito suele ser más resistente al agua, pero si su sellador se daña, se vuelve sensible. Por eso, siempre revisa el estado de la superficie antes de usar agua para limpiarla.











