Ya sea que le atribuyas un significado especial o no, los aniversarios divisibles por siete traen grandes cambios en la vida de todos. A los 7 años empezamos la escuela, a los 14 la secundaria. Para los 21 años, generalmente terminamos los estudios y definitivamente somos adultos.
A los 28 años enfrentamos decisiones importantes; muchos forman familia o están a punto de comenzar la vida adulta. A los 35 años, tomamos decisiones que marcarán el resto de nuestra vida, y a los 42 sentimos el viento del cambio. Podríamos seguir, pero está claro que estos aniversarios son especiales.
¿Qué nos traen estos ciclos?
De 21 a 28 años
En esta etapa, puedes sentirte tentado a ser un poco despreocupado, y eso está perfecto, porque ¿cuándo si no ahora? Pero no olvides que la energía que inviertes en tu vida hoy, dará frutos después. Puede que ahora sientas que renuncias a algo al faltar a una fiesta para trabajar, pero esa renuncia valdrá la pena cuando en el siguiente ciclo coseches tus logros.
Esta etapa puede dejar grandes aprendizajes, porque ningún error o tropiezo es definitivo.
No es tarde para corregir, empezar de nuevo o transformar cualquier cosa. Todo lo que pruebes y hagas sumará a tu personalidad y experiencia. Pero para eso, debes estar activo y no esperar milagros encerrado en casa. Este tiempo es para conocer, expandir tus límites y planear tu vida.

De 28 a 35 años
Si manejaste bien el ciclo anterior, ahora se empieza a definir claramente lo que construiste antes. Ya no puedes decidir con tanta libertad ni sin riesgos, porque probablemente tienes responsabilidades.
Puede que sientas que las cosas no salieron como querías. Eso es una señal para hacer cambios importantes y defender con valentía lo que realmente deseas. Cuanto más postergues estas decisiones, más dolorosas serán.
De 35 a 42 años
Quienes se esforzaron en ciclos anteriores pueden esperar un periodo más tranquilo y equilibrado. Los que formaron familia superaron los primeros años difíciles, y los que se enfocaron en su carrera comienzan a recoger frutos. Y claro, algunos que lo dieron todo en ambos ámbitos también cosechan éxitos.
No es momento de relajarse, pero sí de disfrutar que los esfuerzos pasados no fueron en vano. Es hora de enfocarte en ti, prestar atención y planear tu camino.
Si en el ciclo anterior postergaste cosas, es probable que no estés muy contento, porque a esta edad hacer cambios importantes es difícil. Sin embargo, esta etapa puede traer grandes transformaciones; muchos llegan al límite. Grandes rupturas, divorcios, renuncias y mudanzas pueden acompañar este ciclo. Hay que aceptar que probablemente hemos llegado a la mitad de la vida y es momento de invertir energía para que lo que queda sea más equilibrado. Si no lo lograste antes, ahora debes sentar las bases para la armonía.

De 42 a 49 años
No es casualidad que la mayoría de las crisis de la mediana edad ocurran en los cuarenta, porque aquí ya no hay escapatoria. A esta edad nadie puede ocultar sus emociones, aunque lo intente ante los demás. Esta crisis es más intensa en quienes saben que cometieron errores en ciclos anteriores, no hicieron lo que debían y ahora intentan compensar.
Esto no es posible y es arriesgado. Pero si sientes la presión de cambiar, no debes resistirte, solo considera a los demás. Ya no hay lugar para postergar, porque esta es una de las últimas etapas realmente activas.
Pronto sentirás mucho más lo importante que es estar en paz contigo mismo y satisfecho con tu vida.
Serán cada vez menos quienes dependan de ti; poco a poco tendrás que apoyarte en otros. Pero si no postergaste tus tareas y cumpliste con lo que debías en el ciclo anterior, sentirás que estás viviendo una segunda juventud. Si tienes hijos, ya son lo suficientemente independientes y puedes concentrarte en ti y tu carrera. Por fin tendrás tiempo para lo que realmente quieres. Es el momento perfecto para desarrollarte, encontrar un nuevo hobby o un propósito de vida.











