Veinte años - La etapa de tropiezos
Es cuando las chicas empiezan a convertirse en mujeres, aunque todavía es un proceso inicial. La necesidad de encajar nos impulsa, no sabemos bien quiénes somos ni qué esperamos de una relación. Por eso las técnicas de seducción son incompletas y algo torpes.
La inseguridad se refleja en escotes hasta el ombligo, minifaldas muy cortas y mostrar mucho cuerpo. No es algo negativo, todas pasamos por eso, porque aún no tenemos una personalidad definida y en esta edad las chicas suelen pensar que solo con estas armas pueden atraer a un chico.
Treinta años – El nacimiento de la mujer
Creo que la mayoría de los hombres estaría de acuerdo en que una mujer de 30 seduce de manera muy diferente a una de 20. En el mejor de los casos, a esta edad ya hablamos de una mujer emocionalmente madura, que no se asusta al hablar con un hombre que le atrae. Sabe y quiere mantener el contacto visual, del cual el hombre puede leer sus deseos más intensos.
Se sonroja menos y comunica sus intenciones con más confianza. En esta etapa, las mujeres descubren realmente su poder en la seducción. Los hombres son más simples: basta una mirada seductora, un movimiento de cabello o un vestido sexy para perderse en la imagen. Si se suma buen humor y un comentario ingenioso, el enamoramiento es inevitable.
Cuarenta años – LA MUJER
A los 30 descubrimos que la edad es solo un número y que la vida no es menos valiosa que a los 29… al contrario, lo mejor está por venir. A los 40 no hay obstáculo que una mujer no pueda superar. Su técnica de seducción alcanza su punto máximo.
Esto puede ir acompañado de una sinceridad directa y una sensualidad plena. Ya no hay miedo, ni temor al rechazo, porque sabe que eso no afectará su autoestima. Por eso se atreve a seducir, y eso es muy evidente para los hombres, pues no hay nada más sexy que una mujer segura de sí misma.
Las mujeres de 40 no seducen con ropa escasa, sino con su personalidad y todo su ser. Pueden conquistar a quien quieran incluso con un suéter o ropa cómoda, y casi siempre consiguen al hombre que desean.











