Empecemos por papá
El Imago es el tipo de hombre que te atrae a nivel subconsciente y visceral, aunque no siempre eres consciente de lo que ocurre tras bambalinas. Tu Imago está definido por tu padre y los sentimientos que tienes hacia él. Desde que nacemos, nuestros padres son quienes más nos marcan, moldean nuestra personalidad y juegan un papel clave en el tipo de persona y pareja que elegimos.
Cuando conocemos a alguien con una personalidad similar a la de nuestro papá, inevitablemente empezamos a sentirnos conectados con esa persona.
Nos conectamos porque reconocemos a alguien que en el mejor de los casos nos brindó seguridad, y en el peor, violencia. Muchas investigaciones psicológicas han buscado entender por qué algunas mujeres se sienten atraídas y se aferran a hombres que las han maltratado física y emocionalmente.
Los estudios remontan a la infancia, revelando que para algunas mujeres la violencia fue su zona de confort desde muy pequeñas. Parece increíble, pero llegaron a asociar el amor con el abuso, porque sin importar cómo fuera el padre, los niños buscan amor toda su vida, incluso en la adultez.

Estas mujeres repetían el patrón eligiendo hombres que también las maltrataban. Para ellas era extraño estar en una relación donde recibían respeto y amor sincero.
No es raro que en relaciones abusivas se les pregunte por qué vuelven con quien las lastimó tantas veces. La respuesta es más simple de lo que parece.
Estas mujeres realmente aman al abusador y les resulta extraño imaginar otro tipo de relación.
Desafortunadamente, muchas mujeres en esta situación no buscan respuestas en su pasado. Sanar esas heridas es clave para avanzar.
El que no alcanza a papá
También es común que entre una hija y su padre se forme un vínculo tan fuerte que ningún pretendiente parece estar a la altura. Pero aquí la historia no es tan sencilla. Probablemente el padre es una figura fuerte y masculina que inspira admiración, tal vez mima mucho a su hija y tiene éxito en su trabajo, cumpliendo el rol de cabeza de familia.
Estas hijas, al crecer, pueden buscar ese mismo nivel de admiración en sus relaciones. Esto limita la intimidad real y la posibilidad de que haya igualdad en la pareja.
Estas mujeres necesitan que el hombre a su lado aspire a la perfección.
Esto se debe a que en su infancia veían a su padre casi como un dios y asociaban esa imagen con la masculinidad. Por eso pueden alejarse de hombres más sensibles, que valoran mostrar vulnerabilidad en la relación más que la perfección.
Imago vs. pareja ideal
No hay problema en buscar a alguien con valores similares a los de tus padres, especialmente si tu infancia estuvo llena de amor. Pero la plenitud emocional llega cuando eliges a una pareja que realmente encaja contigo, no solo por un patrón aprendido. Para eso es fundamental el autoconocimiento y ver a tus padres como personas completas.
No como buenos o malos, sino como humanos que hicieron lo mejor que pudieron. Sabrás que dejaste atrás a tu Imago cuando empieces a notar hombres que antes no veías. Tal vez te muestren un mundo nuevo y descubras una parte nueva de ti misma.











