Compra con conciencia
Una compradora consciente es quien toma todas sus decisiones de gasto, incluso las más pequeñas, con plena reflexión. Va al comercio con una lista clara y no deja que los anuncios atractivos influyan ni un instante. En moda, tampoco cede a la tentación: no se lanza a las tiendas solo por grandes rebajas y no acumula prendas solo para llenar su armario.
Prefiere piezas de calidad antes que prendas de menor valor, porque quiere que cada pieza forme parte de su guardarropa durante años.
Esto es lo que llamamos un “armario cápsula”, muy popular hoy en día entre quienes cuidan el medio ambiente. Unos pocos básicos bien elegidos, de calidad, y lo más importante, que combinen entre sí.

Compras impulsivas
Los compradores impulsivos rara vez toman decisiones bien pensadas al comprar. Más bien siguen sus emociones y deseos del momento, que suelen desaparecer tan rápido como llegaron. Aunque creen que encontraron piezas indispensables, al final esos objetos suelen quedar olvidados en el fondo del armario. En psicología, existe una técnica para que el terapeuta confronte al cliente con sus posibles conductas compensatorias, y la compra puede ser una de ellas.
Es totalmente comprensible, porque premiarnos a nosotros mismos es algo positivo. Pero aquí también importa la medida: qué tan seguido lo hacemos. Comprar ese bolso que tanto has querido puede ser una forma válida de auto-recompensa.
Pero si se convierte en una conducta repetitiva, el comprador impulsivo puede sentir cada semana que encontró el bolso de sus sueños que cambiará su vida.
Evalúa con inteligencia
Ambos estilos tienen pros y contras. Por un lado, no es bueno vivir con tensión constante por comprar conscientemente, porque no es el objetivo. A veces hay que ceder a la tentación, todos necesitamos momentos de alegría, aunque sean fugaces. Pero esto no debe convertirse en compras impulsivas continuas, porque ahí sí que puedes quedarte sin dinero. Claro, cada quien es tan impulsivo como su bolsillo lo permite, pero no vale la pena que tus ahorros sufran por eso.
Hay que abordar las compras impulsivas desde dos frentes. Encuentra un objetivo mayor que te distraiga de las rebajas y cosas innecesarias. Puede ser un bolso de diseñador para el que debas ahorrar tiempo, evitando compras constantes. También busca la razón emocional detrás de tu impulso: ¿por qué sientes esa necesidad constante de comprar? ¿Para sentir placer? ¿Por presión social? ¿O solo para combatir el aburrimiento? Identifica la causa y empieza a trabajar en ella.
Al tratar la causa, los síntomas también mejorarán. Aunque las compras impulsivas no son la opción más amigable para tu bolsillo, a veces incluso las compradoras conscientes necesitan relajarse y no pensar demasiado.
Especialmente si no depende de tu sustento cada prenda o cosa que deseas en ese momento. Es bueno que siempre evalúes con cuidado, pero suelta un poco las riendas de vez en cuando, ¡te lo mereces!











