1. fase – Reconocimiento de diferencias
Antes de alarmarte: notar estas diferencias no significa el fin de la relación. Muchos aprovechan esta fase para reflexionar sobre sus propias necesidades y metas, lo que puede fortalecer el vínculo. Pero si los problemas quedan sin resolver, la situación puede empeorar inevitablemente.
2. fase – Comunicación limitada
Este momento puede ser especialmente duro, porque la distancia física y emocional crece. La relación parece estancada y la conexión se siente débil o incluso inexistente.
3. fase – Estancamiento
Este estancamiento puede durar mucho tiempo, porque hay miedo al cambio o falta de energía y motivación para buscar nuevas direcciones. A menudo, es en este punto donde alguien puede enamorarse de otra persona o buscar una salida que rompa el ciclo.
4. fase – Evitación
La relación está prácticamente terminada, aunque no se haya declarado oficialmente. El vínculo emocional está muy debilitado y ambos sienten que la separación es solo cuestión de tiempo.
5. fase – Ruptura
Una ruptura nunca es fácil, pero reconocer estas fases conscientemente ayuda a entender el proceso y, si es importante para ti, a intentar evitar la separación. La clave está en la comunicación efectiva y en detectar las señales tempranas. Actuar a tiempo puede salvar muchas relaciones, según los expertos.
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