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“No se puede retener al chico solo con sexo.” - Mujeres que creyeron hacer todo por su pareja, pero igual las dejaron

Szőke Angéla4 min de lectura
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“No se puede retener al chico solo con sexo.” - Mujeres que creyeron hacer todo por su pareja, pero igual las dejaron — Relación
En este artículo

¿Cuál fue ese consejo equivocado que te dijeron que te ayudaría a mantener a tu esposo, pero no funcionó? Historias de mujeres que creyeron hacer todo por su pareja, pero terminaron divorciándose.

La intimidad

Siempre escuché que las parejas se separan porque su vida sexual ya no es buena. O ni siquiera la tienen. Yo siempre presté atención a eso con mi exmarido: al menos dos veces por semana me acercaba a él, compraba lencería sexy y me esforzaba por ser atenta en la cama. No discutíamos, creía que vivíamos bien, pero tras ocho años me dijo que él "se había aburrido de nuestro matrimonio" y quería conocer gente nueva. Así que no, el sexo no siempre retiene al hombre…

La apariencia

Llevábamos seis años juntos cuando decidimos tener un hijo, así que no fue algo apresurado. Mi madre y tía me advirtieron varias veces que no engordara después del parto, porque si no, mi esposo me dejaría. Yo me cuidé mucho para mantener mi figura delgada. No tenía tiempo para ir al gimnasio con el bebé, así que simplemente comía menos y a veces salía a correr con el cochecito al parque. Recuperé mi peso ideal rápido, pero no importó: cuando el niño tenía dos años, mi esposo ya tenía una amante.

Retrato de una mujer joven

El cuidado personal

Escuché a amigos hombres quejarse de que sus esposas tienden a descuidarse tras casarse.

“Suben unos kilos, casi no se maquillan y siempre están en chándal frente a sus maridos.”

Esos eran los “errores” más mencionados. Yo decidí no ser una pareja descuidada y siempre me aseguraba de verme bien en casa, incluso los sábados y domingos por la mañana me ponía un poco de maquillaje y cuidaba mi peso. Después de cuatro años de matrimonio, mi esposo me sentó y me dijo que no se enojara, pero se había enamorado. ¡Y la nueva esposa es una mujer con curvas! Mi madre me dijo entonces que puedes ser el durazno más jugoso de la canasta, pero si a quien le gusta no le gustan los duraznos, no sirve de nada.

El cuidado

Me dijeron que “debía cuidar a mi esposo” y así lo hice. Gestionaba el hogar como una experta, todo impecable. Me levantaba temprano para prepararle huevos revueltos, le hacía la lonchera y cada noche cocinaba algo distinto. Cuidaba a los niños, al perro, al gato, y me encargaba de todo lo relacionado con la casa, el coche, citas médicas y trámites. Él solo tenía que trabajar y “existir”. Al final, yo era la ama de llaves, niñera y secretaria con la que vivía como si fuera su compañera de piso. Porque, lamentablemente, dejé de ser su amante…

Retrato de una mujer

Las expectativas

Creía que a los hombres no les gustan las esposas peleonas, así que dejaba que pasara horas todos los días jugando Playstation. Que saliera a tomar con sus compañeros después del trabajo. Que se fuera de pesca los fines de semana con sus amigos. Al final, esa libertad terminó con infidelidades por todos lados.

El estómago lleno

¿Cuántas veces escucha una chica que el camino al corazón de un hombre es a través del estómago? Muchas. Yo lo creí tanto que desde niña ayudaba a mi madre en la cocina y para cuando terminé la secundaria ya era una gran cocinera. Me casé con mi amor de la universidad y lo consentí con mi arte culinario. Cocinaba todos los días, compraba fresco en el mercado, preparaba platos gourmet y hasta tomé cursos de cocina. Pero a cambio, me dejó por una mujer que nunca había cocinado en su vida. Sé por un conocido en común que o mi ex cocina o piden comida porque su pareja no cocina. Mi arte culinario no me sirvió de mucho…

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