¿Qué pequeña travesura hiciste tras una ruptura? Aquí tienes casos donde la venganza fue modesta, pero muy satisfactoria.
Sin saberlo
Mi ex tenía un montón de latas en la despensa, y yo les quité todas las etiquetas y las mezclé, así que durante un año no supo qué abría.
La última pequeña molestia
Mi ex novio no soportaba los espejos manchados y los limpiaba obsesivamente con spray. Cuando rompimos y llorando fui por última vez al baño a lavarme la cara, salpicó su espejo con agua jabonosa, ese fue mi regalo de despedida.
El bar
Vacío todas sus botellas especiales de vodka y las rellené con agua, y los whiskys raros los sustituí con agua con cola. También quité todas las perillas del horno y las tiré al baúl de las sábanas, y el mando de la tele lo puse dentro del horno, porque sabía que no lo usaba. Un año después nos vimos y me contó que tuvo que pedir repuestos nuevos.
La multa
Esto fue hace tiempo, cuando aún íbamos a videoclubes. Mi ex me dejó por teléfono y me dijo que me fuera antes de que llegara. Recogí mis cosas y vi que había tres cintas de vídeo alquiladas (siempre sacaba tres películas). Saqué las películas de las cajas y las volví a poner, y él se volvió loco cuando las devolvió y tuvo que pagar una multa brutal por daños en el videoclub.
Claridad
Desmonté el termostato de la pared, puse todos sus zapatos desparejados sobre el armario y aflojé todas las bombillas. Él era bajo y no tenía escalera, así que sabía que le costaría volver a ponerlas.
Música nocturna
Corté todos sus calcetines por el dedo gordo, los enrollé y los puse de nuevo en el cajón, y solté todos los grillos que tenía como alimento para su araña (unos treinta). Esa noche seguro que no durmió por el canto.

Diente por diente
Yo tenía 65 años y mi marido 73 cuando nos divorciamos. Ya estaba en marcha el proceso, pero aún vivíamos juntos y una madrugada empaqué mis últimas cosas cuando por fin encontré un piso. Esa mañana, al ver la dentadura postiza de mi marido en el borde del lavabo, por impulso la metí en el congelador, así no podía aparecer en ningún sitio hasta que se hiciera una nueva. Luego me reprochó que "le había robado los dientes" y le dije que llevaba años dejándolos por ahí sin recordar, y que siempre yo se los ponía en el vaso por la mañana. Me preguntó dónde buscarlos y le aconsejé revisar el horno, el congelador o la lavadora, porque esos eran sus escondites habituales. Más tarde, mi hija me contó que mi ex reservó una tomografía craneal y un EEG, porque le dio miedo pensar que estaba perdiendo la memoria.
Olor persistente
Limpié los dientes de mi perro con su cepillo de dientes y lo puse en su soporte, luego unté pasta de atún en la barra de la cortina. Sus amigos me contaron que desmontó medio piso buscando el origen del mal olor.
El suelo
Vivíamos juntos en su piso, pero compartíamos todos los gastos. Cuando rompió conmigo, me llevé una silla del comedor, exprimí medio tubo de pasta de dientes y levanté el parquet de medio cuarto porque lo habíamos pagado a medias.











