Los hombres suelen esquivar las tareas domésticas, pero nosotras sabemos ver más allá.
Una vez...
Una vez le pedí a mi ex marido que me ayudara con el niño. Estaba enseñándole a ir al baño y él debía enseñarle a orinar de pie. Me dijo que no se sentía capaz y que yo lo haría mejor. Tuve que decirle que yo no tengo pito.
Mejor
Mi amor intenta librarse de todo diciendo: «Cariño, tú lo haces mucho más rápido / bonito / mejor que yo…» Ahora le respondo que es verdad, pero por eso tienes que practicar. ¡Ven rápido a doblar la ropa limpia, corazón! (Ya no me dejo engañar.)
Declaración
Cuando estaba de baja por maternidad, me dijo que él no hace tareas domésticas porque “no le pagan por eso”.
¿Dónde está?
Hace dos meses le rogué que colgara dos ganchos en el lavadero, pero siempre decía que no sabía dónde estaba la cinta métrica. Me pidió que la buscara yo. Estábamos en su casa, donde lleva viviendo veinte años, pero esperaba que yo encontrara la cinta. Al final le compré una para que no tuviera excusas.
Experiencia
Nació el niño y no quiso ayudar nada, diciendo que «para él era nuevo porque nunca había sido papá». ¡Pero para mí también era el primero! Dijo que era diferente porque yo tengo instintos maternales y «sé qué hacer». Le dije que si eso quería decir que él no tenía instintos paternos, debería haberlo dicho antes y no habría tenido hijos con él…

Rápido
«Salgo a fumar un cigarro rápido.» Ya sé que eso significa que estará una hora hablando por teléfono con algún amigo.
La bombilla
Había que cambiar una bombilla en el alto recibidor. Primero dijo que no había bombilla en casa y que siempre se le olvidaba comprarla. Cuando la compré, dijo que la escalera no era lo suficientemente alta. Cuando pedí la escalera al vecino, justo estaba empezando una película. Al final llamé al chico del vecino para que la cambiara y le di 20 euros de la cartera de mi chico.
Las arrugas
Éramos recién casados y yo planchaba sus camisas con ilusión. Pero un día me señaló que quedaban arrugas y que la próxima vez tuviera cuidado. Le miré y reconocí que él plancha mucho mejor que yo. Eso fue hace diez años y desde entonces no he vuelto a planchar nada suyo.
En el trono
Cada mes promete ayudar más (aunque sea un poco) en las tareas domésticas. Pero suele empezar a recoger, ayuda dos minutos y luego dice que tiene que ir al baño. Allí se queda sentado unos 40 minutos y aparece cuando ya he terminado. Cuando se lo reproché, se ofendió diciendo que no puede controlar su digestión. Desde entonces, cuando se encierra, yo también me siento y me levanto solo cuando él termina, diciendo: «¡Pues seguimos!».
El juego
En casa pasa que le pido algo por la tarde y me dice que está jugando (a algún videojuego tonto) y que lo hará por la noche. Termina después de medianoche y dice que lo hará por la mañana. Pero los fines de semana lo primero que hace es sentarse frente al ordenador y el círculo vicioso vuelve a empezar.











