En un mundo ideal, la respuesta sería que nunca termina, pero la realidad suele ser diferente. Algunos creen que el límite está alrededor de cinco años, mientras que otros apuntan a los mágicos siete años como el punto de inflexión. Sin embargo, ninguno refleja completamente la realidad.
Un estudio de 2011 realizado por la firma internacional Grant Thornton intentó responder esta eterna pregunta. Basándose en estadísticas de 90 despachos de abogados, concluyeron que el amor suele desvanecerse tras unos 12 años juntos. Los datos muestran que la infidelidad no es la causa principal de divorcio. De hecho, solo en una de cada cuatro parejas hubo una infidelidad que llevó a la separación.
La mayoría simplemente atribuye la separación al fin del amor y al distanciamiento, que suele ocurrir alrededor de los 12 años de relación.

Ese es el momento en que ambas partes sienten que separarse es la mejor opción, anhelando una vida nueva y emocionante. Los 12 años no se cuentan desde el “sí, quiero”, sino desde el inicio de la relación. Por eso, esta estadística también aplica a quienes no se casaron o lo hicieron tras varios años juntos.
Las razones detrás
Seguro te preguntas qué causa que el amor se desvanezca. No hay dos matrimonios iguales, así que los expertos no dieron una respuesta exacta. Pero sí hay hipótesis que probablemente se acercan a la realidad. Muchas veces, los cambios en la dinámica familiar generan dificultades. Al principio eran solo dos, haciendo lo que querían y cuando querían.
Tener hijos es una experiencia maravillosa, pero también un gran desafío que puede agotar emocional y físicamente. Y cuanto más hijos, mayor es la presión. Esto a menudo crea distancia entre la pareja, que en medio de tantas tareas olvida la importancia del tiempo juntos y la atención mutua.
Además, el fin del amor idealizado es casi inevitable. Suele tomar algunos años para que ese sentimiento se transforme en un cariño profundo. Eso no es negativo, pero lo que importa es hacia dónde van después. Algunos saben cómo mantener la chispa viva con pequeños detalles, mientras otros quedan atrapados en la rutina.
El aburrimiento es uno de los mayores enemigos de la relación, y lo peor es que es difícil detectarlo o actuar a tiempo. Generalmente, las parejas solo notan que han llegado a un punto donde se sienten insatisfechos y anhelan algo nuevo.
Los problemas económicos también pueden afectar, y a largo plazo, el estrés financiero constante puede desgastar el amor si no logran salir adelante y eso genera discusiones frecuentes.
Cada persona tiene sus hábitos, y ponerse de acuerdo en qué y cuánto gastar puede ser fuente de conflictos. Los expertos creen que estas razones contribuyen a que muchas parejas presenten la demanda de divorcio cerca de esos 12 años y comiencen una nueva etapa con otra persona.











