¿Alguna vez has comprado una prenda preciosa que, al ponértela, te dejaba con cara de cansancio? No era la prenda: era el color. Descubrir qué tonos realzan de verdad tus rasgos puede cambiar por completo cómo te ves en el espejo.
Y la mejor parte es que no necesitas un asesor de imagen ni gastar un euro. Solo un folio blanco y unos minutos frente al espejo.
Cómo preparar la prueba
Elige un lugar con buena luz natural en tu casa. La luz del día es clave para obtener un resultado fiable. Siéntate frente a un espejo donde veas bien tu rostro y ten a mano un folio blanco tamaño A4.
Antes de empezar, desmaquíllate por completo. La base, el colorete o el bronceador pueden alterar el tono natural de tu piel, y precisamente eso es lo que queremos observar.
Si puedes, recógete el pelo, sobre todo si lo llevas teñido, ya que un color intenso también influye en el resultado. Quítate las joyas, los pañuelos de colores y cualquier prenda llamativa: nada debe competir con el tono real de tu piel.
Tras la pista de tu tono
Coloca el folio justo debajo de tu barbilla, pegado a la piel del rostro, y observa lo que ocurre.
Si tu piel adquiere un aspecto rosado y fresco, lo más probable es que te favorezcan los tonos fríos. Si, por el contrario, percibes matices amarillentos o dorados, entonces tus mejores aliados son los tonos cálidos.
Repite la prueba para asegurarte
Si no lo tienes del todo claro, repite la prueba en otro momento del día. La luz de la mañana, la del mediodía y la de última hora de la tarde caen sobre el rostro de formas muy distintas y pueden darte impresiones diferentes.
Evita hacerla bajo luz artificial amarillenta o de colores, porque distorsiona mucho los matices y puede llevarte a una conclusión equivocada.
¿Y ahora qué hago con el resultado?
Ahora que ya sabes a qué grupo de tonos perteneces, podrás elegir la ropa, el maquillaje e incluso el color de pelo con mucha más intención. Esto no significa que no puedas volver a ponerte los colores del grupo contrario: solo que ciertos matices resaltan tu belleza de forma más natural.
- Si eres de tono frío: te sentarán especialmente bien el blanco nieve, el negro, el gris, el azul marino, el azul klein, el verde esmeralda, la lavanda, el morado, el fucsia, el malva, el burdeos, el rojo cereza y los pasteles fríos. La plata suele armonizar mejor con este subtono de piel.
- Si eres de tono cálido: el blanco crema, el marfil, el beige, el camel, el marrón chocolate, la terracota, el óxido, el amarillo mostaza, el verde oliva, el verde musgo, el coral, el melocotón, el salmón y los rojos más cálidos realzan tu belleza natural. El oro tiende a dar más luz al conjunto.
Recuerda que esta prueba es, sobre todo, una orientación. Si un color te hace sentir bien, te da seguridad y lo llevas con gusto, siempre será la mejor elección: la moda no va solo de reglas, sino también de expresarte.
¿Necesito luz natural sí o sí para hacer la prueba?
Es lo más recomendable, porque la luz del día muestra el tono real de tu piel. La luz artificial amarillenta o de colores distorsiona los matices y puede darte un resultado equivocado.
¿Por qué hay que desmaquillarse antes?
Porque la base, el colorete o el bronceador cambian el tono natural de la piel, que es precisamente lo que queremos observar con el folio blanco.
¿Qué significa que mi piel se vea rosada con el folio?
Suele indicar que te favorecen los tonos fríos. Si en cambio percibes matices amarillentos o dorados, tus mejores aliados serán los tonos cálidos.
¿No puedo volver a usar los colores del grupo contrario?
Claro que sí. La prueba es solo una orientación: ciertos tonos te realzan de forma más natural, pero si un color te hace sentir bien y seguro, es siempre una buena elección.











