A veces, la pareja puede sorprendernos mucho, sobre todo para mal. Aquí tienes algunas historias que muestran lo inesperado que puede decir un ex.
Buenas perspectivas
«Por ahora no puedo imaginar pedirte matrimonio.» Llevábamos tres años juntos y lo soltó una noche cualquiera cuando le conté que una compañera de trabajo se había comprometido. Y él fue el sorprendido cuando me fui al día siguiente…
Con cariño
«No te halago porque no sería sincero y tú me dijiste que la sinceridad es lo más importante para ti.» Nunca olvidaré esa frase, creí que ese chico me quería y que sería mi marido.
El favorito de los maridos
«Yo puedo volver a casarme cuando quiera, pero tú no le vas a importar a nadie con tres hijos.» Esa frase tan amable salió de la boca de mi exmarido y me dolió mucho, pero hoy me alegro de que la dijera porque fue el momento en que empecé a planear seriamente el divorcio. Y mira tú: yo tengo pareja y él sigue solo.

¿Quién tiene la culpa?
«Puedo ser muy cariñosa y afectuosa, pero contigo no lo siento y no es culpa mía.» Esa frase me la escribió una chica de la que estaba perdidamente enamorado y a quien habría dado las estrellas del cielo.
Quien busca, encuentra
Mi ex, cuando vi en su teléfono que estaba coqueteando con al menos tres mujeres más: «¿Por qué haces un drama? Todo es culpa tuya, si no hubieras mirado mi teléfono, no habría este lío.» Pero también me dijo: «¿Sabías que un pecho es mucho más grande que el otro?»
Justo a tiempo
Hace año y medio organizábamos nuestra boda, todo estaba reservado. Planeábamos la luna de miel y hablábamos de ir a la playa, visitar una ciudad o hacer un crucero, cuando mi prometida de repente dijo: «Sigo queriendo a mi ex, pienso en él todos los días. No es culpa tuya, pero no sería justo seguir.»

Top 3
Las tres frases más dolorosas de mi vida: «No te mereces porque yo luzco bien y tú no estás lo suficientemente delgada.», «Eres dulce y cocinas bien, pero por más que intento, no puedo quererte.» y «Solo dije que te quería para no herir tus sentimientos, nunca lo pensé en serio.»
Manipulación
Mi amiga se despidió con esta frase cuando le pregunté si era el fin para siempre o solo necesitaba tiempo: «Ahora digo que no hay chance de volver, pero nunca digas nunca.» Fue cruel porque me aferré a esa frase durante años y no pude avanzar.
La revelación
Llevábamos seis años juntos cuando mi esposa se abrió y dijo: «Te quiero, pero como a un amigo o familiar, y creo que sería más feliz sin ti.» Si eso no bastaba, añadió que no me veía como el padre de sus hijos. Eso dolió especialmente porque ella siempre decía que no quería tener hijos.
El indiferente
Cuando tuve pruebas irrefutables de que me engañaba, lo enfrenté y le dije que sabía todo. Pensé que negaría, rogaría o se iría sin decir nada, pero no esperaba que se encogiera de hombros. Solo dijo: «Te engañé, ¿y qué? Ese es tu problema.»











