Dormir bien en la infancia no es solo un dicho, sino una verdad respaldada por muchas investigaciones científicas. Sin embargo, muchos padres enfrentan el reto de que sus hijos no duermen lo suficiente o no tienen un ambiente que favorezca un sueño de calidad. Los trastornos del sueño pueden ser especialmente molestos en la etapa escolar, cuando los niños necesitan descansar bien para afrontar el aumento de tareas y su rápido desarrollo físico y emocional.
El cerebro en desarrollo necesita regenerarse cada día, y los cambios hormonales suponen un desafío para los niños. Dormir poco afecta directamente la concentración, el aprendizaje, y también las emociones y las relaciones sociales, destaca el reconocido investigador del sueño Dr. Matthew Walker.
Trastornos comunes del sueño en niños en edad escolar
El insomnio es uno de los trastornos del sueño más frecuentes en los niños. También son comunes el síndrome de piernas inquietas y episodios de ansiedad nocturna.
Estos problemas suelen surgir por agendas demasiado cargadas, ambientes poco adecuados para dormir o niveles elevados de estrés en los niños, explica la psicóloga experta en sueño infantil, Dra. Judith Owens.
¿Qué pueden hacer los padres para mejorar el sueño?
Lo más importante es crear un ambiente en casa que sea acogedor y seguro. Establecer una rutina antes de dormir, como leer un libro o jugar en silencio, ayuda a que los niños se relajen física y emocionalmente.
Según el experto en sueño infantil Dr. Marc Weissbluth, el trabajo constante en conjunto entre padres e hijos para crear hábitos saludables es clave para superar los problemas de sueño.

Consejos de psicólogos para mejorar el sueño
Psicólogos reconocidos como el Dr. Richard Ferber recomiendan practicar la auto-calma, una técnica útil para quienes sufren noches sin dormir. Esto ayuda a que los niños puedan volver a dormirse solos si se despiertan durante la noche.
También es fundamental optimizar el ambiente para dormir: apagar dispositivos electrónicos temprano, mantener la habitación fresca y oscura, y reducir al mínimo los ruidos. Estos pasos simples mejoran mucho la calidad del sueño infantil.
¿Cómo ayuda la comunicación?
Entender las emociones de los niños, hablar sobre sus miedos, ansiedades y experiencias diarias puede mejorar mucho su descanso. A menudo, estas pequeñas conversaciones son suficientes para que el niño se sienta seguro.
Otro consejo para mejorar el sueño es atender las necesidades individuales. No existe una solución única para todos; cada niño es diferente, por eso la comprensión y la flexibilidad son esenciales.











