Ese conjunto de sillas y jardineras de plástico que llevan años en tu terraza no tiene por qué acabar en la basura. Con un poco de imaginación y muy poco dinero, pueden volver a lucir como nuevos.
El verano es el momento perfecto para sacar tu lado más creativo y darle un lavado de cara a tu espacio exterior. Aquí tienes cuatro proyectos DIY sencillos y económicos que devolverán la vida a esos muebles olvidados.
El poder de las pinturas y los estampados
Saca tu creatividad y pinta las sillas de plástico con colores vivos y estampados divertidos. Solo necesitas unas cuantas pinturas acrílicas baratas y un poco de fantasía.
Los diseños geométricos están muy de moda ahora mismo: prueba con triángulos o patrones en zigzag, que renuevan el aspecto de las sillas al instante. Si prefieres un efecto más suave, apuesta por tonos pastel ligeramente translúcidos.
Cuando la pintura esté seca, conviene aplicar una capa protectora transparente para que el resultado dure. Un simple barniz acrílico en spray es fácil de aplicar y no solo fija el color, sino que también hace que los muebles resistan mejor el paso del tiempo.
Jardineras decoradas con macramé
Las jardineras de plástico viejas cobran vida con un toque de macramé. Esta técnica artesanal ha vuelto con fuerza en los últimos años, y no es de extrañar: es preciosa y muy versátil.
Con nudos y patrones bien elegidos, tus maceteros de plástico lucirán un aspecto totalmente único. Empieza con nudos sencillos y ve complicándolos a medida que ganes práctica.
Puedes fijar los hilos directamente al borde de la jardinera o crear fundas independientes que quites y pongas cuando quieras. El macramé queda especialmente bonito en tonos naturales como el beige, el crema o el verde suave.
Mosaicos con azulejos rotos
Si tienes en casa algún azulejo o baldosa de cerámica rota, no la tires: aprovecha su potencial artístico. La técnica del mosaico es ideal para dar color y textura a las sillas o mesas del jardín.
Basta con partir las piezas en trozos y fijarlas sobre la superficie de plástico con un adhesivo adecuado, por ejemplo cola para azulejos.
Antes de empezar, merece la pena planificar el diseño para que las piezas formen una imagen armónica. Una vez pegados los trozos, rellena las juntas con lechada para resaltar aún más el resultado final.
Fundas de tela para una renovación con estilo
Otra solución práctica y muy vistosa para renovar los muebles de plástico es usar fundas de tela. Elige colores y estampados en tejidos resistentes a la intemperie, para que aguanten sin problema las lluvias de verano.
Los estampados coloridos pero sencillos están de moda y combinan bien con el resto de tu jardín.
Una funda bonita y hecha a medida puede convertirse en el gran protagonista de tu espacio exterior: se pone y se quita con facilidad y, además, se lava en la lavadora. Añade unos cojines a juego para lograr un ambiente en total armonía y garantizar tu comodidad.
¿Qué pintura funciona mejor sobre muebles de plástico?
Las pinturas acrílicas son una opción económica y fácil de aplicar. Para que el color dure, lo ideal es sellarlo después con una capa de barniz acrílico transparente en spray.
¿Es difícil el macramé si nunca lo he probado?
No hace falta ser experto. Puedes empezar con nudos sencillos e ir avanzando hacia patrones más complejos a medida que ganas práctica.
¿Puedo lavar las fundas de tela de los muebles de jardín?
Sí. Una funda a medida se pone y se quita con facilidad, y además se puede lavar en la lavadora, lo que la hace muy práctica para el uso diario.
¿Qué necesito para hacer un mosaico con azulejos rotos?
Solo necesitas trozos de cerámica rota, un adhesivo apropiado como cola para azulejos y lechada para rellenar las juntas. Planificar el diseño antes de empezar ayuda a lograr un acabado armónico.











