Electroshock para embellecer
En los años 90, el Rejuvenique era uno de los gadgets de belleza más aterradores. Era una máscara facial eléctrica plateada, rígida y moldeada para la cara humana, que parecía sacada de una película de terror. Pero eso no detuvo a quienes querían mejorar su piel, especialmente porque prometía estimularla con pequeños impulsos eléctricos para que se viera más firme y joven.
El problema era que quien la usaba parecía más un robot asesino que un experto en cuidado facial. Los impulsos eran incómodos y, según algunos, dolorosos y causaban lesiones. Para colmo, los expertos dudaron mucho de su eficacia, y los anuncios desaparecieron de un día para otro.
Colgate reinventa sabores
En los años 60, Colgate decidió ampliar su gama de pastas dentales con platos principales. Bajo el nombre Colgate Kitchen Entrees, ofrecieron comidas como albóndigas suecas o bistec Salisbury.
¿El problema? Más fácil sería preguntar qué no falló... Muchos pensaron que era una broma y esperaban el sabor mentolado habitual bajo el empaque de lasaña. Nadie entendía cómo una marca que promete dientes limpios podía ofrecer comidas congeladas. Las ventas fueron tan malas que Colgate se retiró silenciosamente, y desde entonces este caso se usa en escuelas de negocios para enseñar cómo no ampliar un catálogo de productos.
¿Quieres una Pepsi para el desayuno?
En 1989, Pepsi pensó que si su cola tenía cafeína, ¿por qué no beberla en la mañana en lugar de café? Así nació Pepsi A.M., con un 28% más de cafeína que la versión normal, ideal para trabajadores que no gustaban del café.
Pero la mayoría no quería tomar cola a las 6 a.m. y prefería su café de siempre. La campaña publicitaria confundía, a veces destacaba el sabor, otras la energía, y muchos no podían asociar el sabor gaseoso con su pasta dental matutina (¿Colgate?). Así, Pepsi A.M. desapareció casi sin ser notada.
Bálsamo labial con aroma a queso de Cheetos
A mediados de los 2000, estuvo de moda que los productos tuvieran aromas que recordaran dulces o comidas. Los bálsamos con olor a chicle eran aceptables, pero hubo uno que molestó a muchos adolescentes.
El bálsamo labial de Cheetos prometía hidratar mientras sentías que tus labios estaban sumergidos en chips de cheddar. El resultado fue más desagradable que divertido: la textura parecía cerosa y el olor no invitaba a besar.
El producto fue retirado rápidamente, aunque algunos coleccionistas lo vendían años después a precios altos en eBay.
Lavado de perros en lugar de autos
Quizás pensabas que estos productos eran antiguos, pero aguanta: el Woof Washer 360 debutó en 2016. Prometía facilitar el baño de los perros a sus dueños. Era un aro de plástico que se conectaba a la manguera del jardín y se colocaba en el perro como un hula hoop.
El agua rociaba 360 grados, supuestamente dando un baño suave y uniforme en segundos. En los anuncios, los perros estaban tranquilos y felices, como en un spa en el patio trasero. Pero la realidad fue otra: los clientes reportaron perros asustados que huían, especialmente porque el agua estaba fría y la presión a veces levantaba a los perros pequeños.
Recuerda que esto fue en plena era de internet: los videos divertidos y dolorosos se viralizaron rápido. Las devoluciones se dispararon y las grandes tiendas retiraron este "imprescindible" de sus estantes.











