Sabe lo que quiere
Seguro ahora te preguntas quién podría ser un hombre Sigma en tu círculo y probablemente haya varios. Por lo general, un Sigma es alguien con una red de contactos sólida, pensamiento independiente y que no necesita que le tomen de la mano en la vida. No presume con orgullo, pero tampoco es tímido o reservado.
No es el típico buen chico
El Sigma tiene muchas cualidades positivas, pero no es tan buen chico como parece a primera vista. Juega según sus propias reglas, no según las leyes que impone la sociedad. Es bueno de corazón, pero no siempre completamente honesto ni necesariamente respetuoso de las normas.
Vive el presente
Sabe que la vida es corta y, aunque no pisa a nadie para avanzar, tampoco es alguien que se quede escondido. Disfruta la vida y cuando quiere algo, lo consigue con determinación. No vive en el pasado ni se preocupa por el futuro, sino que busca sentirse bien en el presente.
Sigue su propio camino
No necesita la aprobación de nadie. Si duda, no busca consejos externos sino que confía en sus instintos. No intenta complacer a otros, solo a sus propios estándares, y es fiel a ellos.
Una persona que quieres conocer
No es el típico Alfa que siempre necesita ser el centro de atención, ni tampoco como los Beta que prefieren quedarse en segundo plano. El Sigma no busca llamar la atención, pero igual la recibe, y eso es lo que lo hace atractivo para las mujeres. Aunque comparte muchas cualidades con los Alfas, no quiere ser líder ni jefe, prefiere dirigir desde las sombras.
Está ocupado con sus propios pensamientos
Quizás demasiado. Tiende a analizar demasiado las situaciones, pero no por inseguridad o falta de conocimiento, sino porque es una persona inteligente y profunda que le gusta reflexionar bien las cosas.

Seguro de sí mismo
No es arrogante ni exige atención como el Alfa que necesita audiencia. El Sigma es un introvertido dominante que no necesita demostrar constantemente su valía. Eso surge naturalmente porque conoce sus capacidades.
No le importan las expectativas sociales
No le gusta que le impongan qué está bien o mal; él siempre sigue su propio camino. No busca cumplir con las expectativas de su entorno, tiene sus propios valores y vive según ellos. Si eso no encaja con lo que la sociedad espera, no le importa, sigue su ruta.
Aprende de sus errores
Cuando fracasa, no se lamenta ni se derrumba, sino que reflexiona y aprende. Un Sigma nunca repite el mismo error y ve sus tropiezos como oportunidades para crecer.
Le gusta estar solo
No necesita a otros para sentirse bien, tiene pocos amigos pero siempre puede contar con ellos. No pierde tiempo con personas a quienes no admira o con quienes no se siente cómodo; prefiere disfrutar su propia compañía.











