El ánimo de nuestra pareja también nos influye, por eso es bueno sacarla de ese mal momento cuando está de mal humor.
La tendencia
Hoy en día se escucha mucho – y para mí es difícil de entender – que cada uno es responsable de su propio estado de ánimo y salud mental, pero eso no significa que no debamos intentar animar al otro. A ti también te gustaría que lo hiciera, ¿verdad?
Cuando estoy decaída – sobre todo los días previos a la menstruación – mi marido se esconde detrás de la puerta y me lanza bombones de chocolate con gracia, siempre me hace reír. En casa de mi hermana no hacen eso, ellos creen que si alguien está molesto o triste, hay que "dejarlo en paz" hasta que se recupere. Yo no podría, me parece absurdo.
El toque sanador
Cuando mi marido está melancólico, me quito el sujetador, le llevo una cerveza y le pongo la mano sobre mi pecho.
La colección
Mi esposa colecciona tazas divertidas, así que le construí una gran estantería en la pared del salón donde puede exhibir sus favoritas y aún tiene espacio para ampliar la colección. Cuando está de mal humor, le compro una taza graciosa. Me encanta que no necesite mucho para ser feliz, celebra con la misma ilusión cada pieza, por sencilla que sea.

Pesca
A mi chico le encanta pescar, pero es un hobby en el que yo no participo porque me aburro mucho. Sin embargo, cuando quiero sacarlo de su tristeza, solo tengo que sugerir que vayamos a pescar y enseguida se anima. Cuando hace frío, en vez de pescar le propongo "invitarle a algo en la tienda de pesca" y eso también le alegra. Nos conocemos tan bien que sabemos qué le gusta al otro y así nos animamos fácilmente.
Depresión
Mi amiga está deprimida – sé que probablemente nunca se recuperará del todo – pero eso no significa que no pueda intentar animarla. (Además, como tiene depresión atípica, su estado de ánimo puede mejorar temporalmente con eventos positivos). En esos momentos le hago soñar con el futuro: cómo serán nuestros hijos – un niño de cabello azul y una niña con pelo rosa –, que viviremos en una cabaña en el bosque recogiendo setas y bayas, etc. Siempre me llama tonto, pero lo importante es que casi siempre le saca una sonrisa.
Distracción estratégica
Mi esposa tiende a darle muchas vueltas a las cosas y a exagerar los problemas, pero ahí entro yo. La conozco muy bien y sé que en esos momentos no hay que dejar que se quede atrapada en sus pensamientos, sino distraerla.
Le propongo actividades hasta que dice que sí. ¿Qué prefieres, cariño? ¿Ir al cine, a cenar, a jugar billar, bolos, bailar, hacer una excursión...? Si está tan mal que no quiere nada, saco mi arma secreta que siempre funciona: ¡vamos de compras!
Jajaja
Cuando mi novio está decaído, busco un chiste absurdo y se lo envío al móvil. ¡Cuanto peor sea el chiste, mejor! Cuando veo que lo ha leído, siempre me da risa y él también tiene que reírse.

Consuelo culinario
No hay tristeza que no pueda levantar a mi marido con algo rico. O le cocino su plato favorito o pido algo especial, y de postre un poco de tiramisú. Porque nadie puede estar de mal humor mientras disfruta de algo delicioso.
Sencillo
Por suerte, los hombres no son complicados, así que es fácil animarlos. Hace poco mi marido no consiguió un ascenso y llegó a casa triste. Lo abracé, le di un beso y cuando nos metimos en la cama, inicié sexo. Luego me dijo que aunque su ánimo estaba por los suelos, ya se sentía mucho mejor cuando lo abracé.
El silencio
Estoy convencida de que para mi esposa hablar de sus problemas reduce a la mitad su peso, por eso solo me limito a escucharla. La dejo desahogarse mientras le masajeo los pies; para nosotros, ese es el remedio contra la tristeza.











