Como en tantas cosas, parece que la evolución guía el arte del coqueteo. Ya sea por la apariencia o el comportamiento, la evolución está presente, aunque no siempre lo notemos.
Los aspectos externos más importantes
En el acercamiento, lo primero que atrae es la apariencia del otro, especialmente la estructura y forma del rostro. A los hombres suelen gustarles los rostros redondeados y de aspecto infantil, con ojos grandes, barbilla pequeña y piel lisa. Las mujeres, según estudios, se sienten atraídas por rasgos masculinos marcados: mandíbula cuadrada y cejas fuertes son un gran plus.
Los colores también juegan un papel clave: un estudio muestra que las mujeres que usan rojo resultan más atractivas para el sexo opuesto. Por eso, el icónico lápiz labial rojo y el rubor facial siguen siendo un éxito por décadas.
La figura también es clave en la atracción. A los hombres les atrae la figura de reloj de arena: cintura estrecha, caderas más anchas y busto lleno, señales de fertilidad. A las mujeres les gustan los hombres altos y musculosos, que suelen percibir como protectores. La ropa ayuda a resaltar o disimular estos rasgos evolutivos: no es casualidad que se inventaran vestidos entallados para ellas o trajes que destacan hombros anchos y altura para ellos.
El comportamiento, el siguiente paso
Si la apariencia despierta interés, el comportamiento es lo que sigue. El coqueteo básico es el contacto visual; sin estudios, sabemos que mirar fijamente a alguien es una invitación a bailar. Pero hombres y mujeres interpretan esas miradas largas de forma diferente.
Lo cierto es que ambos liberan oxitocina, la "hormona del amor", al perderse en la mirada del otro. Sin embargo, los hombres suelen interpretar ese interés como sexual más rápido, mientras que las mujeres no siempre piensan en eso. Está comprobado que los hombres con roles tradicionales tienden a fijarse más en el cuerpo que en la belleza facial, mientras que las mujeres suelen observar más el rostro del hombre que les atrae.

El significado del lenguaje corporal
La sonrisa hace que todos sean más atractivos. Vemos más atractivas a las personas que muestran emociones positivas breves en el rostro, como felicidad o interés. Pero las mujeres deberían moderar la risa: reír demasiado fuerte o mucho puede resultar menos encantador y más molesto.
La postura masculina al coquetear es erguida, reflejando dominancia de forma inconsciente. En las mujeres, la inclinación de la cabeza es una señal de vulnerabilidad y deseo de protección. También es típico que una mujer interesada juegue con su cabello o alise su ropa.
Cuando hay interés mutuo, la pareja se orienta uno hacia el otro y reduce la distancia personal.
Este comportamiento los aísla del entorno para enfocarse más en el otro. En el coqueteo cabe el toque ligero: tocar hombros o manos expresa atracción. La sincronía en movimientos también muestra conexión y interés. Un buen observador nota cuando dos personas se sintonizan así, porque hay muchas señales claras de atracción, incluso sin palabras.











