En una mañana fría, pocas cosas reconfortan tanto como un sorbo de una bebida caliente humeante. No solo despierta, sino que también calma y aporta un pequeño ritual para comenzar el día. ¿Y si te dijera que este hábito diario también puede cuidar la salud de tus huesos? Un estudio reciente confirma que es posible, especialmente si tomas té.
Lecciones de una década de investigación
Un estudio publicado en diciembre de 2025 en la revista Nutrients, realizado por investigadores de la Universidad Flinders en Australia, siguió durante diez años el estilo de vida de casi 10,000 mujeres mayores de 65 años, prestando especial atención al consumo de café y té, así como a los cambios en la densidad mineral ósea – informa The Healthy.
Este último es un indicador clave, ya que una baja densidad ósea es uno de los principales factores de riesgo para la osteoporosis. Por ejemplo, en Estados Unidos, una de cada cuatro mujeres mayores de 65 años la padece, y la situación en Europa no es mucho mejor.
El impacto del consumo regular de té
Uno de los hallazgos más interesantes fue que las mujeres mayores que bebían té regularmente tenían una densidad ósea ligeramente mayor, especialmente en la cadera. Esto es crucial, ya que las fracturas de cadera son una de las lesiones más graves y difíciles de recuperar en la tercera edad.
Aunque la diferencia no fue dramática, los expertos señalan que a nivel poblacional, incluso pequeñas mejoras pueden significar menos fracturas, mejor movilidad y mayor independencia.
Según la OMS, alrededor de 684,000 personas mueren cada año en el mundo debido a caídas, por lo que todo lo que reduzca el riesgo de fracturas es muy valioso.

¿Qué hay detrás del beneficio del té?
Los investigadores atribuyen el efecto protector del té a los llamados catequinas. Estos compuestos naturales de las plantas pueden favorecer la formación ósea y ralentizar la pérdida ósea relacionada con la edad. Curiosamente, el beneficio fue más notable en mujeres con sobrepeso.
Es importante aclarar que no se trata de una solución milagrosa, sino de un pequeño y constante hábito que puede sumar a largo plazo.
¿Y qué pasa con el café?
El estudio indica que un consumo moderado de café— dos o tres tazas al día — no se asoció con pérdida ósea. Sin embargo, las mujeres que bebían más de cinco tazas diarias mostraron menor densidad ósea, especialmente si también consumían alcohol en cantidades mayores.
En un comunicado de la Universidad Flinders, los investigadores mencionaron que la cafeína del café puede inhibir ligeramente la absorción de calcio y el metabolismo óseo en estudios de laboratorio. La buena noticia es que este efecto puede compensarse, por ejemplo, añadiendo leche.

¿Qué recomienda el experto?
“Nuestros resultados no significan que debas dejar el café o beber té en cantidades exageradas”, enfatiza el Dr. Enwu Liu, profesor asociado de la Universidad Flinders y coautor del estudio.
El experto sugiere que el consumo moderado de té puede ser una forma sencilla de apoyar la salud ósea, mientras que el exceso de café, especialmente junto con alcohol, es menos recomendable.
Una taza de té, una inversión a largo plazo
La salud ósea no se define de un día para otro. Una alimentación adecuada, ejercicio, vitamina D y hábitos de vida saludables trabajan juntos para mantenerla. En ese contexto, una taza diaria de té puede convertirse en una rutina simple, agradable y fácil de incorporar.
La próxima vez que elijas una bebida caliente, quizá no solo cuides tu alma, sino también tus huesos.











