Todos los niños tienen una etapa que mamá y papá esperan que pronto quede en el pasado.
El hospital de hormigas
Mi hijo de cuatro años y su primo de cinco juegan en el patio a "accidentalmente" lastimar hormigas, llevan a las heridas al "hospital", donde deciden que no tienen cura y las "matan". Luego entierran al insecto y hasta rezan una pequeña oración por él.
Mentirillas
Mi hija de tres años miente, pero de forma muy torpe. Dice cosas como: “Mamá, no pude peinarme porque no tengo cabeza” o “No puedo ponerme los zapatos porque soy una caja y las cajas no tienen pies.” A veces me cuesta no reír, otras me dan ganas de gritar porque me desespera.
De mal en peor
Cuando mi hijo tenía siete años vio un video en YouTube sobre ventiladores de techo y estuvo obsesionado con ellos durante dos años. Para cumpleaños y Navidad pedía uno y terminamos instalando tres: uno en casa, otro en la de la abuela y otro en la casa de vacaciones. Luego pasó la obsesión y llegó la etapa de “no necesito bañarme todos los días”, que sigue vigente. Ni siquiera quiere ducharse después de entrenar, ¡me vuelve loco!
Historia
Nuestra hija adolescente dice que nuestra familia es una “dictadura fascista” donde ella no tiene derechos. Le contesté que para mí nuestra vida parece más bien una anarquía...
Declaración de estilo
Mi hijo de diez años últimamente mete los pantalones dentro de los calcetines. Como no nos hace caso y sabe que es un poco raro, su mamá y yo decidimos tomarle muchas fotos con ese look para mostrárselas a sus amigas cuando sea adulto.
Pío-pío
Mi sobrino de 15 años adora a los pájaros y quiere ser ornitólogo. Mi hermana me pidió que averiguara dónde desaparece todas las tardes en el bosque. Instalé secretamente una app de rastreo en su teléfono y descubrí que pasa el tiempo en una pequeña casa en los árboles. No sé si la construyó él, pero está decorada con fotos de aves. Encontré un mono con plumas pegadas, como un disfraz extraño de hombre-pájaro. Se lo conté a mi hermana, que al día siguiente revisó la habitación del chico y encontró plumas en todos los cajones y una caja llena de huesos pequeños. No sabemos qué hacer, por ahora esperamos que supere esta etapa.
En la mira
Mi hijo de 2,5 años acaba de descubrir que puede orinar donde quiera (apuntando) y desde entonces apunta con frecuencia al pobre gato.
Mostrándose
Mi hija de 16 años adora sus piernas (son bonitas) y solo quiere usar minifalda; mi hijo de 18 años adora sus brazos (musculosos) y siempre usa camisetas sin mangas. No habría problema, pero no quisieron cambiar su ropa ni siquiera para el funeral de mi tía. Al final, acordamos que mi hija llevaría minifalda negra con medias negras y mi hijo camisa negra sin mangas con chaqueta, que no podía quitarse ni bajo el sol ardiente.
Cosas de chicas
Mártika tiene 14 años y se toma al menos 45 selfies con el gesto de pico de pato cada día.
Baile de máscaras
Al ver nuestras fotos de adolescencia —y ese exceso de sombra azul oscuro que a ninguna nos quedaba bien—, nos damos cuenta de que ni mi amigas ni yo éramos expertas en maquillaje. Pero lo que hace mi hija es otro nivel. Está en su etapa “gótica” y se maquilla como un vampiro. Se pinta la piel pálida como una geisha, ojos y labios negros, parece Morticia Addams. Pobre, se ve ridícula aunque es muy bonita. Espero que para la universidad haya cambiado de idea.











