Antes de tirar a la basura esos montones de papel triturado que salen de la destructora, detente un momento. Ese papel picado puede ser mucho más útil de lo que imaginas, especialmente si tienes jardín o huerto en casa. Lejos de ser un residuo sin valor, puede convertirse en un aliado natural para tus plantas, el suelo y hasta para guardar tus bulbos favoritos.
La mayoría de los papeles están fabricados con fibras de origen natural, lo que significa que se descomponen en el suelo y contribuyen a su salud. Además, pueden ayudarte a frenar las malas hierbas o acelerar el proceso de compostaje. A continuación te contamos qué tipos de papel son adecuados, cómo usarlos y qué debes tener en cuenta antes de empezar.
¿Qué tipos de papel puedes usar?
No todos los papeles son iguales cuando se trata del jardín. El papel de periódico sin brillo, el papel kraft marrón y el papel de oficina blanco son generalmente seguros para usar en exteriores.
Evita los papeles con acabado brillante, las revistas de publicidad, los folletos a color y los sobres con ventana de plástico. Estos materiales pueden contener sustancias tóxicas que no quieres en tu suelo. Las cartulinas satinadas también deben descartarse.
Las tintas usadas en papeles sin brillo suelen ser de base vegetal, mientras que las de los papeles brillantes pueden contener metales pesados. En cuanto al papel blanco de oficina, hoy en día se blanquea con dióxido de cloro, un proceso mucho menos contaminante que los métodos anteriores, y algunos fabricantes ya utilizan procesos completamente libres de cloro.
Si aun así te preocupan los posibles residuos químicos, lo más prudente es evitar el papel triturado en el huerto de verduras o elegir únicamente papel sin blanquear y sin tratamientos.
Úsalo en el compost
Una de las mejores formas de aprovechar el papel triturado en el jardín es añadirlo al compost. Al estar fragmentado, se descompone más rápido que las hojas enteras. El papel es un material rico en carbono, es decir, un componente "marrón" imprescindible para un compost equilibrado.
La proporción ideal es de 25 a 30 partes de material marrón (hojas secas, papel, virutas de madera) por cada parte de material "verde" rico en nitrógeno (restos de césped fresco, verduras, frutas).
Si quieres un compost rápido, llena el compostador de una sola vez, mantén la mezcla ligeramente húmeda (como una esponja escurrida) y remuévela con regularidad para que entre oxígeno. Con este método puedes obtener compost listo en tan solo 4 a 6 semanas. Si prefieres un proceso pasivo sin remover ni regar, el compostaje natural puede tardar entre 6 y 12 meses.
Como mantillo para proteger el suelo
El papel triturado también funciona muy bien como mantillo o mulch: ayuda a retener la humedad del suelo y frena el crecimiento de las malas hierbas. Extiende una capa de unos 2 a 3 centímetros sobre la superficie y riégala ligeramente para que el viento no la disperse.
Presta atención a que la capa de papel no se compacte demasiado, ya que podría volverse impermeable e impedir que el agua y el aire lleguen a las raíces. Aunque es muy eficaz para suprimir las malas hierbas, su descomposición es más lenta que la de otros materiales naturales como la paja o la corteza de árbol.
Si el aspecto visual te molesta o simplemente quieres un jardín más estético, puedes cubrir el papel con una fina capa de paja, hojas o cualquier otro material orgánico. Así mejorarás también su capacidad de aislamiento térmico y retención de humedad.
Para guardar bulbos de flores durante el invierno
Los bulbos de flores como los tulipanes, los narcisos o los jacintos necesitan pasar el invierno en un lugar seco, fresco y bien ventilado. Si no se almacenan correctamente, pueden enmohecerse o pudrirse con facilidad. Aquí es donde el papel triturado vuelve a ser un recurso sorprendente: actúa como relleno absorbente y amortiguador, regulando la humedad y protegiendo los bulbos de golpes y roces.
Solo tienes que llenar una bolsa de papel o una caja de cartón con papel triturado y colocar los bulbos entre el relleno, asegurándote de que no se toquen entre sí. Es fundamental que el recipiente esté bien ventilado y no quede herméticamente cerrado, ya que la acumulación de humedad puede ser perjudicial. La temperatura ideal de almacenamiento está entre los 5 y 10 °C, como en un sótano fresco o una despensa sin heladas.
Así que la próxima vez que vacíes la destructora de documentos, piensa en tu jardín antes de pensar en la papelera. Con un poco de atención y creatividad, ese papel triturado puede convertirse en un aliado ecológico y práctico, ya sea en el compost, como protección del suelo o para cuidar tus bulbos durante los meses fríos.











