Aunque muchos creen que rara vez tiran comida, la realidad es otra. Según una investigación reciente, casi el 40 % de los hogares húngaros desperdician alimentos al menos cada dos semanas, aunque con un poco de atención podrían ahorrar entre 80 y 135 euros al mes. Eso equivale al precio de una cena abundante diaria.
El desperdicio comienza ya en la tienda
Según un estudio conjunto de Ipsos y Munch con 1000 participantes, la razón más común para tirar comida es la falta de planificación consciente. En la mayoría de los hogares húngaros, una o dos personas hacen la compra, y si no se coordinan sobre lo que hay en casa o lo que realmente se necesita, es fácil que se compre de más.
Un error frecuente es no hacer una lista de compras o decidir qué comprar solo en la tienda, lo que aumenta mucho las probabilidades de comprar de más y luego desperdiciar.

La mayoría de los alimentos se desperdician en platos cocinados
Más de la mitad de los encuestados dijeron que lo que más tiran son platos cocinados que no se consumieron. Esto no solo significa tirar dinero, sino también tiempo y energía invertidos en cocinar.
La segunda causa más común es comprar de más, lo que hace que los alimentos se estropeen antes de ser consumidos. Esto es especialmente frecuente entre compradores urbanos con estudios superiores, que suelen comprar en grandes cantidades debido a sus horarios apretados.
Muchos subestiman la frecuencia con la que desperdician
Aunque muchos dicen que rara vez tiran comida, las cifras muestran otra cosa. Casi el 40 % de los hogares desperdician alimentos al menos cada dos semanas, y en la capital esta cifra es aún mayor.
El valor mensual de la comida tirada suele parecer bajo —más de la mitad de los hogares calcula menos de 8 euros—, pero a nivel anual y sumando todos los hogares, es una cantidad considerable. Esto pesa especialmente en familias con ingresos ajustados.
Las personas mayores son mucho más conscientes
Entre los mayores de 60 años, el desperdicio es mucho menor: el 76 % dice que el valor de la comida tirada no supera los 8 euros al mes. En contraste, solo el 35 % de los jóvenes de 18 a 29 años piensa lo mismo.
Probablemente, varios factores contribuyen a que los mayores sean más cuidadosos con la comida, como la rutina adquirida durante décadas y una mentalidad ahorrativa.
Se podrían ahorrar miles de euros cada mes
El estudio indica que un hogar húngaro promedio podría ahorrar entre 80 y 135 euros al mes si planificara mejor la compra, la cocina y el uso de sobras. A largo plazo, esta suma puede mejorar significativamente la economía familiar o destinarse a otros objetivos: ahorro, vacaciones, reformas o cualquier otro proyecto.
Además, no es solo un ahorro económico. Reducir el desperdicio alimentario también es clave para el medio ambiente: menos basura, menos emisiones de CO2 y menos recursos usados en vano.

5 consejos para reducir el desperdicio
- Planifica el menú semanal.
Así podrás hacer una lista de compras y comprar solo lo que realmente vas a usar. - Revisa lo que tienes en casa antes de ir a la tienda.
Evitarás comprar cosas que ya tienes en la nevera o despensa. - Prepara nuevos platos con las sobras.
Por ejemplo, el guiso de ayer con arroz puede convertirse en una salsa para pasta, o las verduras asadas sobrantes en una crema rápida. - Organiza la nevera y la despensa.
Pon al frente los alimentos que debes usar primero para evitar que se olviden y se estropeen. - Considera opciones fuera de casa para salvar comida.
No solo en casa puedes evitar el desperdicio: cada vez más tiendas ofrecen descuentos en frutas y verduras con apariencia imperfecta pero buena calidad. Son más baratas y ayudas a que menos comida termine en la basura.
También existen plataformas y apps que permiten comprar a precio reducido alimentos de restaurantes o tiendas que de otro modo tirarían la comida.
Pequeños pasos, gran diferencia
Reducir el desperdicio alimentario no solo se trata de comprar conscientemente, sino de cambiar la mentalidad. Si cada miembro de la familia pone un poco de atención, se pueden lograr cambios importantes. Y solo con modificar algunos hábitos pequeños ya se pueden conseguir ahorros significativos, algo muy valioso con los precios actuales.











