Cada quien tiene su propia medida: para muchos, un coqueteo es inocente, mientras que para otros, una simple mirada puede despertar celos. Luego está la parte física y emocional, que también genera opiniones divididas. Algunos creen que la infidelidad emocional duele más que el sexo en sí, mientras que otros piensan justo lo contrario. En resumen, existen distintos tipos de infidelidad y todos las valoramos diferente, especialmente si estamos involucrados y no solo observando desde afuera.
Sabemos bien qué es la “infidelidad física”, cuando alguien tiene sexo con otra persona. Pero, ¿qué pasa con la atracción y la intimidad emocional? Ahí es donde la mayoría de las historias se complican, porque los lazos emocionales, las conexiones o incluso un simple coqueteo online no son tan claros como el sexo en sí.
¿Cómo saber si estás engañando emocionalmente a tu esposo?
Buscas la atención y aprobación de otra persona
Seguro que amas a tus amigos, familia y compañeros, y recibes de ellos apoyo y reconocimiento. Pero por muy cercanos que sean, esas muestras no son iguales a las que recibes de tu pareja, porque no son íntimas.
En una relación, obtienes ese apoyo de tu pareja, incluso si no es muy expresivo, porque puede demostrarte su amor, cuidado y atracción sin palabras rebuscadas.
Pero es una señal de alerta si la opinión de tu esposo ya no te importa tanto, y cada vez buscas más la aprobación de otra persona, o incluso solo de una.
Ocultas tus mensajes a tu esposo
No creo que debamos compartirlo todo con nuestra pareja ni esperar eso, somos adultos que respetamos los límites que cada relación establece.
No es buena señal si revisas rutinariamente los mensajes y llamadas de tu pareja.
También es preocupante si sientes que tienes que ocultar tus mensajes a tu esposo. ¿Temes que malinterprete, se ofenda o haga un escándalo? Eso indica que sabes, en el fondo, que estás en un terreno que no deberías pisar.

Te comunicas mal con otros
Esto significa que les das señales de que estás disponible o no estás en una relación. Por ejemplo, un coqueteo serio que va más allá de una simple sonrisa a un chico guapo en el transporte. También incluye conversaciones románticas con alguien sobre qué pasaría si… o temas íntimos, especialmente si son asuntos que no deberían compartirse, como problemas en tu vida matrimonial.
En resumen, cualquier cosa que comunique que quieres más de alguien de lo que tu relación actual permite. Esto puede pasar en privado, con un compañero o incluso online, pero la esencia no cambia. Un buen ejercicio es imaginar que tu esposo escucha todo lo que dices o escribes. ¿Qué pensaría?
Sientes atracción clara por alguien
Muchos chats o conversaciones empiezan inocentes, pero a veces terminan en algo más. O incluso puedes empezar a sentir algo romántico por alguien antes de siquiera hablar con esa persona.
Pasa, aunque he notado que suele ocurrir cuando te has distanciado mucho de tu pareja o ya no estás enamorada. No es pecado sentir atracción; conocemos a tanta gente en la vida que sería raro que no pasara.
La pregunta es: ¿qué hacemos con esos sentimientos?
No hay una respuesta única, porque depende mucho de las circunstancias y de si esa persona te atrae de verdad a un nivel profundo o solo físicamente. En cuanto a la infidelidad emocional, no es problema notar que alguien podría ser ideal en otra situación. El problema empieza cuando te abres cada vez más a esa persona en lugar de dar un paso atrás. Está bien que haya chispa, pero si eres monógama, no busques el fuego.
Correspondés la iniciativa
Por último, la infidelidad emocional también puede verse desde otro ángulo: no siempre eres tú quien inicia o se enamora. También puede ser que alguien se fije en ti, y eso es más complicado porque no controlas cómo siente o actúa esa persona.
Esto no es problema mientras no corresponda a la iniciativa.
Incluso puede halagarte que alguien te desee tanto mientras tu esposo da por sentado que estás con él.
Quizás pienses que es solo un juego si tú también “coqueteas de vuelta”, pero en realidad solo avivas el fuego. Es una señal positiva para quien inicia, que puede dejarse llevar. Además, puedes caer en esa espiral que ya mencionamos: buscas atención de otro, ocultas mensajes, te comunicas mal y empiezas a sentir atracción por alguien más...











