En febrero ya anhelamos la primavera, pero aún estamos en medio de días fríos y grises. Por eso, esos rincones en casa donde te gusta refugiarte cobran un valor especial.
Un jardín de invierno que no quiere ser más que eso
Un jardín de invierno luminoso tiene algo tranquilizador, incluso cuando afuera cae nieve, el cielo está gris y hace semanas que no vemos el sol. Una manta gruesa, un sillón cómodo y unos cojines suaves son suficientes para que ese espacio de vidrio deje de ser un simple paso y se convierta en un verdadero refugio.
Alfeizar reinventado
Un alfeizar ancho con cojines y una manta puede convertirse en un verdadero refugio: tan agradable para sentarse, acurrucarse y observar la calle o el jardín como si tuvieras tu propio jardín de invierno.
Rincón de lectura para robar horas
Una butaca junto a la ventana, una lámpara de pie y una mesita: encajan en cualquier hogar, son fáciles de lograr y funcionan de maravilla. Aquí nos sentaríamos sin dudarlo con un buen libro y no se nos ocurriría hacer otra cosa que leer.
Refugio en el dormitorio
El rincón del dormitorio suele estar desaprovechado, pero es ideal para un pequeño retiro. Un sillón bajo o un puff, una lámpara de luz cálida y algunos textiles hacen el espacio más íntimo al instante.
Calidez alrededor de la chimenea
Una chimenea —ya sea funcional o solo decorativa— atrae automáticamente a la familia. Una alfombra suave, una mecedora o simplemente cojines en el suelo: así se crea un rincón al que siempre quieres volver.
Tu rincón en la cocina
Un banco bajo la ventana, unos cojines y la taza siempre a mano: puedes crear un pequeño refugio en la cocina. Hablar con los demás, mirar hacia afuera o simplemente relajarte después de cocinar… En los meses fríos, es un placer que la cocina no sea solo un espacio funcional.











