Muchos sentimos que nuestras mascotas ocupan un lugar similar al de un hijo en nuestra vida. ¿Pero cuál es el trasfondo psicológico de este fenómeno? Las investigaciones muestran que nuestra relación con los animales puede satisfacer instintos parentales, ya que les damos cuidado, atención y amor, igual que haríamos con un niño.
La psicología del apego
Según la teoría del apego, las personas tienen una necesidad básica de formar vínculos cercanos, que a menudo satisfacen a través del amor y el apego. John Bowlby y Mary Ainsworth revelaron en sus estudios cómo se forman estos lazos, y cómo esto también se aplica a nuestras relaciones con los animales.
Un estudio publicado en la revista Animal Cognition muestra que los dueños de perros desarrollan vínculos emocionales y de cuidado especialmente fuertes con sus mascotas.
El estudio destaca que los perros a menudo muestran comportamientos similares a los de los bebés humanos, activando así los instintos parentales de sus dueños.
El caso de las parejas sin hijos

Para muchas parejas sin hijos, cuidar y criar a una mascota es una forma de compensar la ausencia del rol parental. Las investigaciones también señalan que quienes no pueden o no quieren tener hijos a menudo sienten presión social, y encontrar refugio en el cuidado de sus mascotas les brinda reconocimiento y recompensa emocional.
Un estudio de la Universidad de Knoxville encontró que hombres y mujeres sin hijos suelen mostrar un apego intenso hacia sus mascotas, percibiendo su presencia de manera similar a la de un hijo.
Cuidar a un animal les aporta orden y riqueza emocional a sus rutinas diarias.
Apoyo emocional y reducción del estrés
La relación con las mascotas no solo satisface instintos parentales, sino que también es clave para mejorar la salud mental. Estudios indican que la compañía animal reduce el estrés y la ansiedad, aumentando hormonas de la felicidad como la oxitocina en nuestro cuerpo.
Un experimento de la Universidad de Miami midió un aumento significativo en los niveles de oxitocina de los dueños durante el tiempo con sus mascotas, confirmando su efecto calmante. Además, la presencia de animales suele motivar a sus dueños a mantenerse activos con paseos y juegos, beneficiando su bienestar físico y emocional.
Rol comunitario y relaciones sociales
Muchos cuentan que gracias a sus mascotas han creado nuevas conexiones sociales. Comunidades de amantes de animales, foros en línea o grupos de paseadores de perros ofrecen espacios de apoyo y experiencias compartidas.
Un estudio de Queen Mary University en Londres revela que los dueños de perros tienen más probabilidades de establecer nuevas relaciones sociales, especialmente con otros dueños de mascotas. Esto no solo fortalece su red social, sino que también aporta apoyo emocional, mejorando su sentido de pertenencia y bienestar.











