Las mariposas son, sin duda, algunas de las visitantes más hermosas que puede recibir un jardín. Pero no llegan por casualidad: buscan alimento, refugio y luz solar. Si sabes qué plantas ofrecerles, tu jardín se convertirá en un lugar que querrán visitar una y otra vez.
Estas 10 plantas son auténticos imanes para las mariposas. Lo mejor de todo es que todavía estás a tiempo de plantarlas esta temporada.
Caléndula
Las mariposas en general sienten debilidad por la caléndula, pero hay una especie de alas amarillas que la elige como su flor favorita. Para maximizar su atractivo, planta varias caléndulas juntas y retira las flores marchitas con regularidad: así estimularás la aparición de nuevos pétalos y mantendrás el espectáculo en marcha durante más tiempo.
Castaño de indias arbustivo
Este precioso arbusto de tonos verde y blanco atrae a docenas de mariposas a mediados del verano, cuando alcanza su plena floración. No solo las seduce con su fragancia, sino también con la sombra fresca que ofrece, un refugio perfecto para estos delicados insectos en los días más calurosos.
Equinácea (flor del cono)
Con sus pétalos en tonos rosa y malva, la equinácea es una de las flores más elegantes que puedes añadir a tu jardín. Las mariposas y las abejas se sienten irresistiblemente atraídas por su néctar y su color vibrante. Un consejo: en otoño, deja algunas flores secas en la planta, ya que sus semillas son un alimento valioso para pinzones y otros pájaros durante el invierno.
Lantana
Las mariposas adoran el color intenso y el dulce aroma de esta planta perenne. La lantana se desarrolla mejor en suelos bien drenados y ligeramente ácidos, y tolera perfectamente la exposición total al sol. Puedes cultivarla en bordes, arriates mixtos o incluso en macetas y jardineras, lo que la convierte en una opción muy versátil para cualquier tipo de jardín.
Verbena
Esta flor multicolor, disponible habitualmente en tonos crema, rojo y morado, atrae a las mariposas gracias a su vivo colorido y su aroma tentador. Eso sí, evita las variedades de pétalos dobles: resultan demasiado difíciles para que las mariposas accedan al néctar y suelen pasarlas por alto.
Equinácea purpúrea (rudbeckia peluda)
Las mariposas visitan esta planta en auténticas bandadas, y no es para menos. Su centro oscuro alberga entre 200 y 300 pequeñas flores tubulares que forman una especie de copa llena de néctar, perfecta para los insectos. Prefiere el sol pleno y un suelo fértil con buen drenaje. Ten en cuenta que puede crecer bastante en altura, así que elige bien su ubicación en el jardín.
Salvia
La salvia no solo añade una nota de color morado intenso al jardín, sino que también lo llena de un aroma inconfundible que las mariposas no pueden resistir. Es una planta fácil de cuidar, muy agradecida, y una presencia imprescindible si quieres atraer polinizadores de forma natural.
Asclepias (mariposa weed)
Su nombre en inglés lo dice todo: butterfly weed, literalmente "la hierba de las mariposas". Esta planta actúa como un imán para ellas, y su vibrante color naranja puede convertirse en uno de los puntos más llamativos de todo el jardín. Plantada en grupo, crea un efecto visual espectacular que no dejará indiferente a nadie.
Agastache (hisopo anisado)
Perteneciente a la familia de la menta, el agastache crece en tallos altos coronados por pequeñas flores moradas en forma de cono. Al frotar sus hojas, desprenden un delicioso aroma a menta y anís. Su néctar es irresistible tanto para las mariposas como para las abejas, lo que lo convierte en una planta doblemente valiosa para el ecosistema de tu jardín.
Arbusto de las mariposas (Buddleja)
Este arbusto caducifolio florece en la segunda mitad del verano, cuando muchas otras plantas ya han terminado su ciclo. Sus flores blancas o rosa pálido desprenden un dulce perfume que atrae a los polinizadores justo cuando más lo necesitan. Es la planta perfecta para alargar la temporada de mariposas en tu jardín hasta bien entrado el otoño.











