Si tienes suerte, la llegada de familiares lejanos en Navidad es una verdadera alegría. Si tienes menos suerte, puede ser una tortura. Fácilmente te puedes encontrar junto a un pariente entrometido o incluso malintencionado, con quien pasarás horas encerrado. Probablemente ya sabes cuál será esa frase que intentará clavarte un dardo.
Pero no te preocupes, ¡te ayudamos a prepararte! Los más valientes pueden incluso decir en voz alta estas respuestas, pero para mantener tu paz interior, basta con susurrarlas para ti.
1. “Cuando tenía tu edad, yo ya tenía X hijos”
Ser madre es algo maravilloso, nadie lo niega, pero sería exagerado decir que es lo único que una mujer puede lograr en la vida y que realmente importe.
Sin embargo, esta frase muchas veces lleva ese significado oculto. Si es así, no es bueno responder con rechazo, porque tu pariente sólo intenta conversar, ¡y hasta ha sacado un tema!
Mantente en ese tema y pregúntale a qué edad obtuvo su título universitario, cuándo fue su primer ascenso, si viajó a la India o cuándo descubrió que también se puede dejar a esos hombres a quienes hay que prepararles los calzoncillos cada mañana.
Si aún no ha vivido esas cosas, tranquilízalo diciéndole que seguramente simplemente han ocurrido en otro orden. Mientras él tuvo hijos, tú hiciste esas cosas, y aún te quedan algunos años para tener hijos, así que tal vez no todo está perdido para él y podrá tachar algo de su lista.

2. “En mis tiempos, esto no se podía hacer”
Hablar así, vestirse, cuestionar la identidad, viajar al extranjero o simplemente decidir sobre tu destino como mujer. El problema con estas frases comienza cuando no sólo reconocen un hecho histórico, sino que insinúan que sería mejor que hoy tampoco se pudiera.
El cambio puede ser aterrador, pero la única solución en estos casos es la terapia de choque: advierte a tu pariente preocupado que hoy no sólo se puede todo eso, sino que, efectivamente, ¡ni siquiera la familia es sagrada ya!
Tanto es así que, por ejemplo, es totalmente legítimo romper la relación con quienes no desean tu felicidad. Así que mejor que todos se concentren en comer puré de patatas, que eso hoy se puede hacer igual que en los años sesenta.
3. “Te verías mucho mejor si…”
No tuvieras tatuajes, no te vistieras así, te quitaras ese piercing o llevaras el pelo diferente. ¡Dios no lo quiera, que bajaras o subieras unos kilos!
Como obviamente es por tu bien, lo correcto es agradecer ese comentario y devolverlo diciendo que la tía Manci también se vería mejor si renovara su armario por primera vez desde el 73, y tal vez podría dejar esos enormes estampados florales. Sus pendientes ya no están de moda, y por suerte existen tratamientos efectivos para eliminar las manchas de hígado de sus manos.
Si quiere, le das el contacto de una esteticista, pero si se siente bien en su piel, mejor que disfrute en silencio y no arruine tu fiesta.











