Suki Kim: Sin ti no somos nada

Hubo un tiempo en que quería saberlo todo sobre Corea del Norte, así que siempre que podía veía documentales, aunque no hay muchos disponibles, y no es casualidad.
Tampoco hay una gran variedad de libros o novelas, pero encontré obras interesantes y conmovedoras. El primero que leí fue "Escape del campo 14", que recomiendo solo a quienes tengan un estómago fuerte.
El libro de Suki Kim, "Sin ti no somos nada", es mucho más accesible y muestra la dictadura desde la perspectiva de una profesora extranjera. Por otro lado, "La chica con siete nombres" de Hyeonseo Lee narra la fuga y superación de una adolescente.
Pak Janmi – Quería vivir

Si buscas una novela intensa pero accesible desde la mirada de una ex residente norcoreana, "Quería vivir" de Pak Janmi es una gran opción.
Janmi describe con detalle la vida diaria en Corea del Norte, las esperanzas, las limitaciones, los castigos por supuestos “crímenes”, y cómo controlan la comunicación y hasta los sentimientos de la gente. Su vida se volvió insoportable y, pese al enorme riesgo, decidieron escapar a China, donde enfrentaron la amenaza de tortura o campos de trabajo si los atrapaban. Inesperadamente, cayeron en manos de traficantes que explotaron aún más a estas mujeres vulnerables.
Su infierno duró años hasta que un giro diplomático les salvó tras huir en una noche helada por el desierto de Gobi hacia Mongolia. Desde allí llegaron a Corea del Sur, donde adaptarse no fue fácil. Salir de un aislamiento total como Corea del Norte y sobrevivir en uno de los países más desarrollados del mundo es un desafío enorme… Pero Pak Janmi, ejemplo de perseverancia y ganas de vivir, nos cuenta cómo lo logró.
Edith Eva Egert – La decisión

Conocí a Edith Eva Egert en un documental húngaro, en un episodio de On The Spot. Su personalidad, energía y su historia me atraparon al instante, así que supe que quería leer su libro. También recomiendo el reportaje, porque aunque el libro revela algunos detalles, la psicóloga tiene reflexiones tan poderosas que vale la pena verlo.
"La decisión" nació para ayudar a quienes buscan escapar de su propio campo de concentración mental y convertirse en la persona que deberían ser, según cuenta la autora.
Edith Eva Egert es una de esas sobrevivientes que fueron arrancadas de una vida llena de esperanza y llevadas a campos de concentración. Describe con realismo lo que sintió durante esos meses y las estrategias de supervivencia que desarrollaron los prisioneros a su alrededor.
Hoy es psicóloga clínica y ha alcanzado logros increíbles, considerando de dónde partió. Es inspirador saber que, tras tragedias así, se puede llegar tan lejos. En la segunda parte del libro, ofrece más ejemplos y consejos para enfocarnos en la alegría y la libertad, recordándonos que nuestras circunstancias no nos definen.
Farída Khalaf – Fui esclava del Estado Islámico

Esta novela aborda un tema muy sensible y polémico hoy en día, especialmente en nuestro país. Quizás nadie necesite que le expliquen que en Medio Oriente los conflictos no cesan, pero incluso quienes siguen la actualidad con interés a veces se pierden en la complejidad. He leído muchos libros informativos y novelas sobre el tema, pero lo que Farída Khalaf relata es impactante. Su racionalidad y fortaleza sorprenden, especialmente considerando que tuvo que madurar demasiado rápido y vivir experiencias que nadie debería pasar.
Hasta el verano de 2014, Farída era una joven yazidí común. Pero entonces el Estado Islámico atacó su pueblo: mataron a los hombres y secuestraron a las mujeres para venderlas en mercados. Comenzó su calvario, sin poder procesar la muerte de su padre y hermano, ni saber qué pasó con su madre y hermanos. Su vida cambió radicalmente y la trataban como un objeto.
Farída relata con detalle las palizas, humillaciones y torturas que sufrió, así como sus intentos de suicidio. Esta valiente joven resistió no solo físicamente sino también mentalmente, y quizás gracias a eso logró escapar.
Pero la libertad no fue fácil: en el campo de refugiados donde llegó, se dio cuenta de que su propia comunidad la rechazaba por lo que había sufrido. No dudó en aceptar el estatus de refugiada en Alemania y buscar una nueva vida en Occidente, denunciando al mundo la injusticia y crueldad que, lamentablemente, aún persisten en nuestro mundo.











