Hay plantas que cultivamos simplemente porque quedan bonitas, y otras que llevan consigo siglos de creencias populares. Proteger el hogar, atraer la buena suerte o mantener a raya la mala fortuna: estas hierbas han cargado con ese peso durante generaciones. Claro que plantar romero junto a la puerta no va a eliminar los atascos del lunes por la mañana, pero algo de encanto sí tiene.
Hemos reunido cinco hierbas medicinales con una historia especial detrás de cada una. Y lo mejor: dos de ellas puedes plantarlas ahora, a finales del verano, para que tengan tiempo de afianzarse antes de que llegue el frío.
Romero
El romero tiene un historial nada desdeñable en lo que respecta a la protección y la buena suerte. En varias tradiciones europeas se creía que defendía el hogar de las malas influencias, por lo que solía plantarse cerca de la entrada o se colgaban ramas secas junto a la puerta. Otras creencias apuntaban a que su aroma mantenía la mala suerte a distancia, y que llevarlo consigo traía fortuna.
Pero en el jardín tiene mucho más que ofrecer: sus hojas aromáticas son imprescindibles en la cocina, y bien situado puede vivir durante años como planta perenne. Prefiere los lugares soleados con buen drenaje; no tolera bien el frío intenso ni los suelos demasiado húmedos.
Albahaca
La albahaca ha inspirado historias mucho más románticas. En algunas tradiciones populares se asociaba a la suerte, la protección y la prosperidad, y se decía que podía atraer el dinero y la abundancia al hogar. En otras culturas estaba ligada al amor: una maceta de albahaca en el alféizar de la ventana podía ser, incluso, una señal de interés amoroso.
En la cocina, en cambio, no hay ningún misterio: sus hojas frescas combinan con infinidad de platos. Si quieres plantarla ahora, a finales del verano, opta mejor por una maceta y llévala a un lugar resguardado antes de que lleguen las primeras noches frías. Es bastante más sensible al frío que las demás hierbas perennes de esta lista.
Salvia
La salvia es de esas plantas que imponen respeto solo con su presencia. Sus hojas plateadas la convierten en una bonita planta ornamental, y en las tradiciones populares se la relacionaba con la protección, la purificación y la longevidad. Según algunas creencias europeas, tener salvia en el jardín era señal de que el hogar estaba bien cuidado y prosperaba.
Y aquí viene lo práctico: la salvia es perenne, así que no tendrás que empezar de cero cada primavera. Le gustan los lugares soleados con suelo bien drenado, y no soporta el exceso de humedad.
Si buscas qué plantar a finales del verano, la salvia es una excelente elección. Antes de que llegue el frío aún tiene tiempo de echar raíces, y con un buen emplazamiento volverá temporada tras temporada.
Tomillo
Al tomillo no se le atribuye tanto la suerte como el valor y la valentía. Los griegos antiguos lo consideraban fuente de coraje, y en la Edad Media, según la tradición, las mujeres regalaban ramitas de tomillo a los caballeros que partían a la batalla.
Así que si alguien quiere plantarlo antes de un día importante, al menos tiene el respaldo de la historia. Además, el tomillo es una planta muy agradecida: adora el sol y los suelos bien drenados, y como perenne puede acompañarte durante muchos años.
También puedes plantarlo ahora, a finales del verano. Este momento es ideal para las hierbas perennes, ya que los meses más frescos que se avecinan les ayudan a consolidar bien las raíces antes del invierno.
Menta
A la menta no se la vinculaba tanto a la suerte como a la frescura, la limpieza y la protección en distintas culturas a lo largo del tiempo. Hoy en día, su característica más conocida es probablemente otra: si se encuentra a gusto en el jardín, tiene tendencia a colonizarlo todo.
Por eso, si decides plantarla, lo más recomendable es hacerlo en maceta o elegir un rincón donde no importe que se expanda. Tolera bien el fresco, es perenne, y puedes intentarlo perfectamente a finales del verano.
Por supuesto, las creencias populares no hay que confundirlas con la realidad: plantar romero junto a la puerta no hará que la mala suerte desaparezca como por arte de magia. Pero si de paso consigues una planta aromática y útil en la cocina, desde luego no habrás salido perdiendo.











