La primavera está cerca, y aunque los alérgenos afectan a muchos en esta época, quienes son alérgicos a los ácaros del polvo pueden sufrir todo el año. Podrías pensar que en casa, lejos de las fuentes de alérgenos, finalmente puedes respirar tranquilo, pero incluso con una limpieza profunda, las sustancias irritantes pueden seguir siendo un problema, dificultando el descanso.
Ácaros del polvo, pelo de mascotas, polen o esporas de moho son partículas invisibles que complican la vida diaria de quienes son sensibles. Por suerte, no necesitas renovaciones radicales ni equipos caros para mejorar la calidad del aire en casa: con algunos pasos dirigidos, puedes sentir la diferencia y dormir mejor esta misma noche.
Aspira regularmente — con filtro HEPA
El polvo y los alérgenos se acumulan en el suelo, alfombras y muebles tapizados. Por eso, para evitar su acumulación, aspira al menos una vez por semana, especialmente si tienes mascotas. Los expertos recomiendan usar una aspiradora con filtro HEPA, que atrapa incluso las partículas más pequeñas y evita que vuelvan al aire mientras aspiras.

Limpia el polvo con un paño húmedo de microfibra
Limpiar el polvo en seco solo lo levanta y vuelve al aire. Mejor usa un paño húmedo de microfibra, que atrapa el polvo y evita que quede flotando. Esto es clave en lugares donde el polvo se acumula rápido, como estantes, alféizares y encima de aparatos electrónicos.

Purificador de aire — no es un lujo, es esencial
Si eres muy sensible a los alérgenos, considera adquirir un purificador de aire. Los expertos recomiendan modelos con filtro HEPA y carbón activo, que además de polvo y polen, reducen olores, humo y otras micropartículas. Para mejores resultados, úsalo en la sala o el dormitorio, donde pasas más tiempo.

Lava la ropa de cama con frecuencia, al menos una vez por semana
Tu cama es probablemente el lugar más íntimo de tu casa, pero también un refugio ideal para ácaros y otros alérgenos. Como los ácaros viven en células muertas de la piel, que abundan en la ropa de cama, lava las sábanas, fundas de edredón y almohadas al menos una vez por semana con agua caliente. Si el tejido lo permite, una temperatura alta (mínimo 55 °C) ayuda a eliminar la mayoría de los ácaros y reduce los síntomas.

No descuides el cambio regular de filtros
Sistemas como la calefacción central o el aire acondicionado no solo regulan la temperatura, también filtran alérgenos. Cambiar sus filtros suele ser una tarea que olvidamos, pero los expertos recomiendan hacerlo cada 1 a 3 meses, según uso y tipo.
Los filtros desgastados no solo filtran peor, sino que pueden convertirse en fuentes de contaminación.

Combatir los alérgenos no tiene que ser complicado ni caro. Si mantienes la limpieza regular, eliges bien tus herramientas y cuidas el ambiente, el aire de tu hogar será mucho más limpio y agradable para todos, especialmente para quienes sufren estornudos, ojos llorosos o dificultades para respirar.











