Hay momentos en que entras a tu sala y, aunque hayas ordenado, sientes que un poco de caos domina el espacio. No siempre es culpa del desorden; muchas veces son pequeños errores decorativos los que generan ese efecto saturado. Aquí tienes 7 fallos comunes que son fáciles de cometer, pero aún más sencillos de corregir.
1. Demasiados objetos pequeños

Los jarrones pequeños, portavelas, figuras y candelabros son adorables, pero si tienes 8-10 en cada estante, más que acogedor, el espacio se siente saturado. Si te encantan los accesorios, agrúpalos en tríos o parejas y deja que tus ojos descansen un poco.
2. Cables a la vista

Nada arruina más la imagen de tu sala que un alargador enrollado o un enredo de cables asomando detrás del televisor. Un organizador de cables, una caja práctica o unas simples bridas pueden hacer maravillas. El espacio se ve mucho más ordenado cuando los cables desaparecen de la vista.
3. Paredes saturadas

Las paredes con galerías son súper trendy, pero si cada centímetro está cubierto con marcos, pósters o estantes, puede volverse abrumador. Deja espacios libres, porque el “espacio negativo” es tan importante como la decoración misma.
4. Muebles desproporcionados

Un sofá demasiado grande o una mesa de centro enorme en una sala pequeña hacen que el espacio se sienta estrecho y desordenado. Lo mismo pasa al revés: un mueble pequeño se pierde en una habitación grande. ¡Cuida siempre las proporciones!
5. Exceso de colores y patrones
Un toque de diversión le sienta genial a cualquier sala, pero si cada cojín, manta y alfombra tiene un color y patrón diferente, el ambiente se vuelve más un circo que un hogar. Elige 2 o 3 colores principales y construye la decoración alrededor de ellos.
6. Iluminación insuficiente

La lámpara de techo rara vez es suficiente. Sin una lámpara de pie, de mesa o luces ambientales, el espacio puede sentirse frío y a medio hacer. Un par de fuentes de luz bien ubicadas hacen que la sala se sienta más acogedora y ordenada al instante.
7. Poner todo en estantes y al frente
Si todos los libros, fotos, recuerdos y adornos están a la vista, los estantes se ven saturados en segundos. Revisa tu decoración de vez en cuando y cámbiala por temporadas. Así el espacio se siente más limpio y tus ojos pueden respirar.











