El huevo cocido es más beneficioso para nuestra salud cuando la clara está firme y la yema no líquida, sino suave y un poco cremosa. Este punto se logra en cinco minutos. Al cocinarse firme por fuera, no hay riesgo de salmonelosis, y la yema conserva vitaminas, minerales y grasas valiosas. Si el huevo es más pequeño, necesita menos de cinco minutos; si es más grande, un poco más.
Para un huevo pasado por agua se requieren tres minutos, y para uno duro seis. Pero estos tiempos no son tan beneficiosos como el de cinco minutos para la salud, como explica este artículo sobre huevos cocidos. Antes de cocinar, lava el huevo bajo agua tibia para eliminar cualquier suciedad.
Verifica que esté fresco. La fecha de caducidad en la caja es una guía, pero también puedes poner el huevo en un recipiente con agua fría: si flota, mejor no consumirlo.

¿Cómo evitar que los huevos se rompan en el agua caliente?
1. No los pongas directamente del refrigerador al agua hirviendo. Colócalos con cuidado en el agua que se va calentando y cuenta los 5 minutos desde que el agua empieza a burbujear, no a hervir a borbotones. Así estarán 8-9 minutos en total. Si prefieres ponerlos en agua caliente, sácalos media hora antes del refrigerador para que se atemperen o lávalos con agua tibia.
2. Asegúrate de que el agua cubra completamente el huevo para que se cocine parejo.
3. Añade sal al agua para que la cáscara se quiebre menos y pelar sea más fácil, ya que los fragmentos no se pegarán a la clara.
4. Cuando termine la cocción, pon los huevos en un recipiente con agua fría. Esto facilita pelarlos. Si la superficie pelada queda irregular, significa que el huevo es muy fresco. Los huevos de 1 a 2 semanas son ideales para pelar, porque el dióxido de carbono que se genera bajo la cáscara crea burbujas que facilitan el pelado.
¿Cómo almacenar los huevos?
Guarda los huevos en el refrigerador, dentro de la caja original. No conserves huevos que tengan más de dos semanas; es mejor desecharlos.











