Dejar llorar como método de entrenamiento para dormir se popularizó en las últimas décadas gracias a varios expertos en crianza. Sin embargo, investigaciones psicológicas actuales muestran que esta técnica puede ser más dañina que beneficiosa para los bebés.
Esta técnica se considera a menudo un cambio de paradigma en la crianza moderna. Surgió a principios del siglo XX como parte de los consejos parentales, promoviendo el sueño independiente. Inicialmente, se recomendaba para que los niños aprendieran a calmarse y dormirse solos, minimizando la presencia de los padres.
Con el tiempo, las opiniones de psicólogos y pediatras se dividieron, y múltiples estudios demostraron que, aunque puede ayudar a dormir rápido a corto plazo, a largo plazo puede afectar negativamente el desarrollo emocional y social del niño.
Daño en el apego emocional y la confianza
El llanto del bebé es una forma esencial de comunicación para pedir atención y apoyo. Al dejarlo llorar, el niño puede aprender que sus pedidos de ayuda no son escuchados, lo que afecta negativamente la formación del apego emocional.
Las investigaciones psicológicas muestran que la confianza construida en los primeros años es clave para la vida futura, influyendo en la personalidad y la autoestima.
Contrario a la creencia tradicional de que el niño "manipula" a los adultos, la psicología moderna señala que los bebés se enfocan en satisfacer necesidades básicas como hambre, dolor o soledad. Ignorar estas necesidades puede causar estrés prolongado que afecta su desarrollo fisiológico.

El deterioro de la calidad del sueño
Otro punto clave que se suele olvidar es que dejar llorar no garantiza un mejor sueño para el bebé ni para los padres. Aunque al principio parezca que el niño se duerme rápido, la calidad del ciclo de sueño suele empeorar debido al estrés.
Los expertos en sueño indican que las hormonas del estrés, como el cortisol, pueden afectar negativamente los patrones de sueño y la salud general del niño a largo plazo.
Las investigaciones muestran que la calma y la sensación de seguridad durante el sueño son tan importantes para los bebés como la seguridad física. Sin ellas, pueden mostrar inquietud o sensibilidad aumentada a estímulos durante el día.
Alternativas en el entrenamiento para dormir
Es importante recordar que no todos los bebés y padres reaccionan igual a los métodos de entrenamiento. Para bebés sensibles, puede funcionar mejor una transición gradual que reduzca la presencia parental sin dejarlos llorar solos.
Un ejemplo es el "entrenamiento suave para dormir", donde los padres se sientan junto a la cuna y se alejan poco a poco, brindando seguridad mientras el bebé aprende a dormir solo.
Encontrar el método adecuado requiere paciencia y prueba, pero una estrategia que se adapte a la personalidad del niño puede traer resultados más equilibrados a largo plazo para toda la familia.
En resumen, los efectos a largo plazo de dejar llorar muestran que la inteligencia emocional y la empatía son esenciales en la crianza. Con un enfoque empático, los padres no solo facilitan su vida, sino que también construyen una base sólida para el desarrollo emocional de sus hijos, que les servirá toda la vida.











