Bien Logo

Si la abuela dice esta frase, está minando la autoestima de tu hijo sin darse cuenta

Váradi Petra5 min de lectura
Compartir:
Si la abuela dice esta frase, está minando la autoestima de tu hijo sin darse cuenta — Familia
En este artículo

Hay una frase que se escucha en casi todas las familias, tarde o temprano, durante una comida familiar: "Me acuerdo de que tu madre a tu edad ya…". Suena inofensiva. Y sin embargo, es justo ese tipo de comentario el que, poco a poco y sin que nadie se dé cuenta, va erosionando la autoestima de un niño.

No es la severidad ni la disciplina lo que más daño hace. Es la comparación constante. Y la generación de las abuelas suele caer precisamente en esa trampa.

El amor de los abuelos casi siempre es incondicional, eso está fuera de duda. Pero con el tiempo, muchos empiezan a usar una especie de vara de medir automática: comparan al nieto con su hermano, con el primo o con ellos mismos cuando eran pequeños. "Tu hermano a esta edad ya sabía montar en bici." "Tu madre a tu edad ya leía sola."

Estas frases no nacen de la maldad. Nacen de unos hábitos de crianza de otra época, cuando el rendimiento y la comparación se consideraban herramientas educativas de lo más normales.

Por qué este tipo de comparación resulta tan dañino

El cerebro de un niño no procesa esas frases como la abuela imagina. No las vive como una motivación, sino como un veredicto.

Un niño de seis años no entiende "esfuérzate un poco más". Lo que oye es: "tal y como soy, no soy suficiente". Y esa diferencia lo cambia todo.

La comparación repetida termina integrándose en la autoestima y puede reaparecer en la edad adulta, cuando alguien es incapaz de aceptar su propio ritmo porque desde pequeño aprendió que siempre hay otro niño respecto al cual va "atrasado".

No importa tanto lo que dice la abuela, sino cómo aprende el niño a interpretarse a sí mismo a través de esas palabras.

El elogio también puede ser una trampa

Curiosamente, no solo los comentarios críticos hacen daño. Muchas abuelas caen en el extremo opuesto: elogian sin parar el físico, la belleza, la inteligencia, como si fueran las únicas cualidades que cuentan. "Qué guapa eres, cariño, seguro que serás la más bonita de la clase."

A primera vista suena tierno. Pero en realidad refuerza el mismo pensamiento basado en la comparación, solo que con signo positivo. El niño aprende que su valor se mide en relación con los demás, en lugar de fijarse en su propio progreso y en su esfuerzo.

Si te interesa este tema, quizá te sorprenda descubrir por qué el exceso de halagos también puede minar la confianza de un niño.

Cómo cambiar esto sin romper la relación

La mayoría de los padres no quieren enfrentarse a la abuela, y con razón: el vínculo entre abuelos y nietos es un tesoro en sí mismo. La buena noticia es que no hace falta provocar un conflicto. Basta con pequeñas correcciones sutiles.

  • Conviene dar un aviso en voz baja pero con constancia: "Mamá, sé que no lo dices con mala intención, pero a él le duele cuando lo comparas con su hermano."
  • Ayuda mucho proponer frases alternativas que se centren en el propio avance del niño: "¡Cuánto has mejorado este último mes!", en lugar de medirlo con los demás.
  • Si el niño ya es lo bastante mayor, a veces puede expresar él mismo cómo se siente, siempre con el apoyo del padre o la madre, sin dejarlo solo ante la situación.
  • Las abuelas suelen estar abiertas al cambio cuando la petición se plantea como una colaboración y no como un reproche.

Desde el punto de vista del niño

Un niño no entiende las diferencias generacionales. No puede racionalizar que la abuela solo repite los patrones con los que ella misma creció. Él simplemente recibe el mensaje y con él construye la imagen que tiene de sí mismo.

Por eso es tan importante que los adultos de la familia presten atención consciente a las frases que se dicen en casa. Esos pequeños momentos repetidos son los que, a la larga, moldean la forma en que una persona se mirará a sí misma incluso de adulta.

¿Por qué comparar a un niño con otros le hace daño?

Porque el niño no lo vive como una motivación, sino como un juicio sobre sí mismo. Aprende a sentir que "tal y como es no es suficiente", y esa sensación puede acompañarlo hasta la edad adulta.

¿Elogiar demasiado también es perjudicial?

Sí. Elogiar sin parar el físico o la inteligencia refuerza la idea de que el valor personal se mide en comparación con los demás, aunque sea con signo positivo. Es preferible destacar el esfuerzo y el progreso del propio niño.

¿Cómo hablar con la abuela sin generar un conflicto?

Plantéalo como una colaboración y no como un reproche, en voz baja pero con constancia. Puedes proponerle frases alternativas centradas en cómo avanza el niño, en lugar de compararlo con otros.

¿Qué frases conviene usar en lugar de las comparaciones?

Frases que se fijen en el propio progreso del niño, como "¡Cuánto has mejorado este mes!". Así aprende a valorar su esfuerzo y su ritmo, en vez de medirse con hermanos o primos.

Lecturas relacionadas

"No me dolió el divorcio, sino lo que mi hija dijo después" — Familia

"No me dolió el divorcio, sino lo que mi hija dijo después"

Pensé que el día del divorcio sería el más difícil de mi vida. Me equivoqué. Lo que de verdad me rompió llegó semanas después, de la boca de mi hija.

Váradi Petra
3 formas de elogiar a tu hijo que construyen confianza real (y no tienen nada que ver con las notas) — Familia

3 formas de elogiar a tu hijo que construyen confianza real (y no tienen nada que ver con las notas)

Elogiar el esfuerzo, la perseverancia y la bondad de tu hijo es mucho más poderoso que celebrar solo los resultados. Así se construye una autoconfianza duradera.

Farkas Izabella
"Solo quiero a uno de mis nietos": el tabú que casi ninguna abuela se atreve a confesar — Familia

"Solo quiero a uno de mis nietos": el tabú que casi ninguna abuela se atreve a confesar

Creía que querría igual a mis dos nietos. Cuando entendí que era incapaz de conectar con uno de ellos, tuve que enfrentarme a la vergüenza más grande de mi vida.

Váradi Petra
La confesión de una madre: «Lo más duro no fue el divorcio, sino esta frase de mi hija» — Familia

La confesión de una madre: «Lo más duro no fue el divorcio, sino esta frase de mi hija»

Creía que ya había pasado lo peor: los papeles del divorcio, la despedida incómoda. Entonces mi hija dijo una frase que me rompió en mil pedazos.

Váradi Petra
Tu hijo se queda con los abuelos: 5 formas de no morir de preocupación — Familia

Tu hijo se queda con los abuelos: 5 formas de no morir de preocupación

Cuando tu hijo pasa unos días con los abuelos, el nervio y la culpa pueden ser tuyos. Estas 5 claves te ayudan a soltar, respirar y disfrutar.

Farkas Izabella
El "niño de cristal": por qué el hermano que "no da problemas" sufre en silencio — Familia

El "niño de cristal": por qué el hermano que "no da problemas" sufre en silencio

Saca buenas notas, nunca se queja y parece que todo le va bien. Pero el "niño de cristal" carga con heridas que nadie ve. ¿Lo reconoces?

Farkas Izabella