Renee Zellweger
Hace poco vimos con amigos la primera película de El diario de Bridget Jones y nos sorprendió que, aunque todos recordábamos a Bridget como una chica rellenita, Renee Zellweger en realidad lucía muy atractiva. Aunque en la película dice que "tengo el culo del tamaño de Brasil", su figura es realmente bonita, especialmente con el conjunto de conejita Playboy. Es increíble que en ese entonces creímos que la protagonista era gorda…
Tyra Banks
En 2007 causó revuelo la noticia de que Tyra Banks, la exsupermodelo, estaba “gorda”. Unos paparazzi la captaron en la playa con un bañador de una pieza, y eso fue suficiente para que tuviera que aclarar las cosas en su programa. Se puso el mismo bañador —en el que se veía espectacular— y les dijo a sus críticos que “podían besar su trasero gordo”.
Jennifer Lawrence
Los éxitos de Los juegos del hambre trajeron fama a Jennifer, pero también el acoso mediático. En 2012, la actriz confesó que, según los estándares de Hollywood, era considerada “gorda” y que durante el rodaje le decían que debía bajar de peso o perdería el papel de Katniss. Viendo su figura entonces, da miedo pensar qué consideraban gordo la sociedad y la industria del cine en ese momento…
Anne Hathaway
El diablo viste de Prada es un clásico que seguimos citando, pero algo nunca me gustó: cuando Miranda Priestly (Meryl Streep) dice que contrató a Andy (Anne Hathaway) pensando “que sea una chica inteligente y gorda”. Sé que la película critica la industria de la moda, pero el cuerpo de Anne no sería considerado gordo en ningún universo.
Emma Bunton
Baby y Ginger —es decir, Emma y Geri— no eran tan delgadas como Mel B, Mel C o Victoria Beckham, pero pobre Baby Spice fue llamada “la spice girl gorda”. Emma era atractiva, no huesuda ni alta, y en la era del “heroin chic” de los 90 eso bastaba para que la criticaran duramente.
Nicole Ritchie
Junto a la modelo Paris Hilton, Nicole fue objeto de crueles artículos que la llamaban “rellenita”. Obviamente no tenía sobrepeso, pero eso no importaba; durante la grabación del reality Simple Life la prensa solo hablaba de su cuerpo. No es de extrañar que después haya sufrido trastornos alimenticios y se haya privado de comer…
Kate Winslet
En 1997 Kate Winslet se convirtió en estrella mundial con Titanic, pero la alegría se mezcló con críticas sobre su peso, que superaban a las de su actuación. Incluso el director James Cameron la apodó “Kate Weighsalot”, un juego de palabras con su apellido que significa “Kate pesa mucho”. Kate confesó que ya tenía baja autoestima y esos comentarios la hicieron más difícil aceptar su cuerpo femenino.
Britney Spears
En 2007, tras su crisis nerviosa, Britney cantó Gimme More en los MTV Awards. Aunque no estaba en su mejor forma, eso solo afectó su actuación, no su figura. Aun así, los medios la llamaron “gorda” en el escenario. Britney estaba en forma, solo que no tan delgada como antes de tener a sus dos hijos.
America Ferrara
America Ferrara se hizo famosa con Betty, la fea, una serie muy popular. Aunque America no era ni fea ni gorda, no encajaba en el ideal de belleza de la época.
Jessica Simpson
Jessica Simpson, que saltó a la fama siendo delgada, solo cometió el “error” de subir algunos kilos, y eso fue suficiente para que la prensa la llamara “elefante” en portada. La reacción mediática fue exagerada, como si hubiera ganado 25 kilos en lugar de 5, y criticar su cuerpo envió un mensaje muy dañino a todas las adolescentes.











