Imagina cocinar al aire libre en pleno verano, con la brisa rozándote la piel y el aroma de los ingredientes frescos en el ambiente. Eso es exactamente lo que ofrece una cocina de verano, y no es de extrañar que vuelvan a estar tan de moda.
Estos espacios vivieron su época dorada en los siglos XVIII y XIX, pero en los últimos años han recuperado todo su protagonismo. Y, sinceramente, es fácil entender por qué: combinan lo mejor del hogar con la libertad de estar al aire libre.
Qué define a una cocina de verano perfecta
El objetivo de este espacio siempre ha sido el mismo: ofrecer sitio suficiente y las condiciones adecuadas para cocinar con comodidad. Por eso las cocinas de verano clásicas siguen girando en torno a esa idea.
Más allá de un fogón del tamaño y la potencia adecuados, hacen falta muchas encimeras, utensilios para conservar alimentos y espacio de almacenamiento. En su aspecto exterior, una cocina de verano suele recordar a un sencillo cobertizo, pero en cuanto al diseño puedes dar rienda suelta a tu imaginación.
Lo que está claro es que las pérgolas, los toldos y las zonas de comedor anexas a la casa encajan a la perfección en este ambiente.
Las cocinas de verano contemporáneas
Las cocinas de verano modernas funcionan como una especie de cocina exterior y sirven sobre todo para el ocio y las barbacoas de verano. A menudo ni siquiera ocupan un edificio independiente, sino que se convierten en una extensión de la terraza o del patio.
Suelen estar cubiertas (entre otras cosas por los electrodomésticos y hornos integrados) y se destinan principalmente a comer y a cocinar de forma rápida. Igual que las cocinas de verano de antaño, las actuales también se equipan con utensilios, que se guardan en distintos colgadores, armarios o estanterías. Si hay más espacio disponible, también caben un frigorífico, una mesa y sillas.
Al igual que en las versiones antiguas, en las nuevas la facilidad de limpieza sigue siendo clave. Los materiales y las superficies deben ser resistentes y, además, fáciles de mantener limpios de forma rápida y práctica.
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Comodidad y modernidad como protagonistas
En una cocina de verano es fundamental un diseño cómodo, ordenado y ergonómico, ya que durante la preparación y el servicio de los platos resultan esenciales unas superficies de trabajo prácticas y un buen almacenamiento. En una cocina de verano perfecta tienes a mano todo lo necesario para cocinar, igual que dentro de casa.
Las cocinas de verano modernas (al igual que las clásicas) suelen ser abiertas y permiten moverse con facilidad. El límite entre el interior y el exterior se difumina, y la cocina pasa a formar parte tanto de la casa como del jardín.
Lo habitual es un diseño limpio y minimalista, con un mayor énfasis en la practicidad, como la posibilidad de "cerrar" la cocina de verano en los meses fríos mediante puertas correderas.
A pesar de que su aspecto y su uso práctico han cambiado un poco, la cocina de verano sigue siendo un elemento valioso y útil en una casa con jardín. No solo aporta una buena rentabilidad a la hora de vender, sino que su valor de disfrute es también enorme.
Piénsalo: ¡qué diferencia cocinar al aire libre en verano, con la misma comodidad de siempre, en lugar de hacerlo en una cocina cerrada! Sobre todo si, además, puedes usar tus propios productos de la huerta para preparar los platos…
¿Para qué sirve realmente una cocina de verano?
Su función principal es ofrecer un espacio cómodo para cocinar al aire libre, ideal para barbacoas y comidas estivales. Las versiones modernas suelen ser una extensión de la terraza o el patio.
¿Qué materiales conviene elegir para una cocina de verano?
Lo más importante es que los materiales y las superficies sean resistentes y fáciles de limpiar de forma rápida y práctica, ya que la facilidad de mantenimiento es uno de los puntos clave.
¿Se puede usar una cocina de verano en invierno?
Sí. Muchas cocinas de verano modernas incorporan puertas correderas que permiten "cerrarlas" durante los meses fríos, ganando así en practicidad durante todo el año.
¿Merece la pena invertir en una cocina de verano?
Además de aportar una buena rentabilidad a la hora de vender la casa, su valor de disfrute es enorme, sobre todo si puedes cocinar con productos de tu propia huerta.











