La plancha es de esos aparatos que solo miramos cuando ya han hecho algo malo: una raya marrón en la manga blanca, unas gotas turbias que salen por los agujeros justo encima del uniforme del colegio, un olor raro al calentarse. Y casi siempre llega en el peor momento, un domingo por la tarde, con la ropa de la semana esperando. Limpiarla lleva menos de lo que parece si se hace por partes y en el orden correcto.
Antes de empezar: fría, desenchufada y sin estropajos
Esto no es un detalle menor. Trabajar sobre una suela caliente es la vía rápida a una quemadura y, además, hace que cualquier producto se seque y se pegue todavía más. Desenchufa, vacía el depósito y deja que se enfríe del todo. Después, olvídate del estropajo metálico, del cuchillo y de cualquier cosa que raspe: las suelas actuales llevan recubrimientos cerámicos o antiadherentes y una sola raya profunda las convierte en un aparato que engancha la tela para siempre.
Ten a mano un paño de microfibra, bicarbonato, agua, bastoncillos de algodón y, si tienes, un cepillo de dientes viejo. Con eso resuelves casi todo.
La suela, según el material
Para la suciedad general (esa capa mate y ligeramente pegajosa de restos de almidón, suavizante y fibras) prepara una pasta con bicarbonato y unas gotas de agua, extiéndela con el dedo o con el paño y frota con movimientos suaves y circulares. Retira con un paño humedecido, pasa uno seco y comprueba con la mano que no queda residuo en los bordes, que es donde más se acumula.
Si lo que hay es una mancha oscura de tejido chamuscado, el clásico truco de la sal funciona: extiende una hoja de papel de horno o un paño de algodón viejo, espolvorea sal fina y pasa la plancha caliente sin vapor por encima, presionando un poco. Es un método abrasivo suave, así que reserva la sal para las suelas de acero inoxidable y no lo uses en las cerámicas o antiadherentes, donde es mejor quedarse con el bicarbonato o con un paño humedecido y paciencia.
¿Y si se ha pegado plástico derretido (una etiqueta, un botón, una cremallera de nailon)? Hay que quitarlo mientras la plancha aún está tibia, empujándolo con un paño de algodón grueso doblado varias veces, nunca con las uñas ni con metal. Cuando enfría, se endurece y arrastrarlo daña el recubrimiento.
Los agujeros del vapor y el depósito
En los agujeros se acumula cal y pelusa. Un bastoncillo humedecido en agua, girado dentro de cada orificio, saca una cantidad de suciedad que sorprende. Para los restos más pegados sirve el cepillo de dientes con un poco de pasta de bicarbonato, aclarando después con el paño para que no queden granos dentro.
El depósito es otra historia. Casi todas las planchas modernas tienen función de autolimpieza o antical: llena el depósito hasta la marca, calienta al máximo, desenchufa y acciona el botón sobre el fregadero o un barreño, dejando que salga el vapor con los restos. Repítelo si el agua sale turbia. Después conviene planchar un trapo viejo con vapor para arrastrar lo que quede en los conductos.
Cómo evitar que se vuelva a ensuciar
Tres costumbres pequeñas y se acabó el problema. La primera: vaciar el depósito al terminar, siempre, y guardar la plancha en vertical. El agua estancada es lo que genera cal y olor. La segunda: si tu agua es muy dura, alterna con agua destilada o descalcificada, consultando antes lo que dice tu manual, porque algunos modelos piden mezcla y no agua destilada pura. La tercera: planchar respetando la temperatura de cada tejido. La mayoría de las manchas quemadas vienen de poner la plancha al máximo para ir más rápido con una prenda sintética.
¿Puedo echar vinagre en el depósito de la plancha?
Es un remedio muy repetido, pero muchos fabricantes lo desaconsejan expresamente porque el vinagre puede dañar las juntas y los componentes internos, y perder la garantía sale bastante más caro que la cal. Antes de hacerlo, mira el manual de tu modelo; si no lo tienes, lo más seguro es usar la función antical con agua y, si la cal está muy incrustada, un producto descalcificante específico para planchas.
¿Cada cuánto hay que limpiar la plancha?
Depende del uso, pero una revisión de la suela una vez al mes y una descalcificación cada pocos meses cubre a la mayoría de las casas. Si notas que la ropa se engancha, que el vapor sale con menos fuerza o que aparecen gotitas con partículas, no esperes al calendario: eso ya es la propia plancha pidiendo la limpieza.











