Septiembre siempre llega antes de lo que esperamos. La vuelta al cole, el regreso al trabajo, las agendas otra vez llenas… Y todo se vive mucho mejor cuando la casa no está luchando en tu contra.
Por eso los profesionales del orden no esperan al primer día fresco para ponerse manos a la obra. Aprovechan las últimas semanas de verano para hacer una limpieza a fondo y deshacerse de lo que ya no suma. Estas son las cinco cosas que ellos siempre tiran antes de que empiece la nueva temporada.
Adiós a las montañas de papel del curso anterior
Antes de que llegue el olor a material escolar nuevo, siéntate con los niños y haz una gran criba conjunta. Es el momento ideal para despediros de los cuadernos a medio usar, los rotuladores secos y los libros llenos de garabatos que solo acumulan polvo en las estanterías.
Guardad, eso sí, los recuerdos más especiales y los diplomas de los que estáis orgullosos en una bonita caja de memorias. Pero al papeleo del día a día ya le ha llegado la hora de decir adiós.
Este pequeño cierre ayuda a los peques a hacer sitio para lo nuevo, y de paso el escritorio respira. Así, las tareas de septiembre no arrancan en medio del caos. Y como bonus: al ver qué os ha sobrado, evitáis comprar de más.
Un lavado de cara para el cuarto de baño
Puede que ni te des cuenta, pero seguro que en tu armario de aseo se ha acumulado una buena colección tras los viajes de verano y la rutina diaria. El primer paso de cualquier experto en orden a finales de agosto es revisar a fondo las cremas solares, las hidratantes y el contenido del neceser.
Las cremas derretidas por el calor, con olor o textura extraños, o simplemente caducadas, junto con los champús de viaje ya casi vacíos, no tienen sitio en tus estantes.
Si durante la criba encuentras cosméticos de calidad sin abrir que sabes que no vas a usar pronto, ponlos en una cesta aparte y ofrécelos a quien los necesite. Así ganas espacio y, de paso, alegras el día a otra persona.
El armario de verano: una revisión firme, pero cariñosa
Antes de sacar los jerséis gruesos del fondo del armario, dedica una tarde a repasar tu ropa y tu calzado de verano. Ve prenda por prenda y hazte una pregunta sencilla: ¿de verdad me he sentido bien con esto estos meses?
Esas sandalias que te hacían rozaduras, los vestidos de playa que ya han perdido el color y los tops que ni siquiera llegaste a estrenar ya no te sirven. Deshazte definitivamente de lo que está estropeado, y aparta para vender o donar aquellas prendas en buen estado que, por lo que sea, apenas usas.
Con un armario más despejado, salir por la mañana con estilo y seguridad resulta muchísimo más fácil.
Accesorios de viaje y botiquín familiar, a examen
Después de las grandes vacaciones en familia, las maletas y los accesorios de viaje suelen quedar repartidos por toda la casa. En lugar de lanzarlos sin más encima del armario, revisa qué contienen: los medicamentos caducados, los restos de líquido de lentillas y los accesorios enredados, rayados o desgastados es mejor tirarlos.
Aprovecha también para comprobar la fecha de caducidad de los documentos y pasaportes de toda la familia, y así evitar gestiones de última hora antes de una escapada de otoño. Si guardas ahora los neceseres y el botiquín limpios y completos, verás que en el próximo viaje hacer las maletas te llevará mucho menos tiempo.
¿Y qué hacemos con lo que da ambiente al otoño y al invierno?
Puede sonar raro ponerse con las cosas de otoño e invierno en plena ola de calor, pero según los profesionales este es el mejor momento para seleccionar los textiles del hogar y los complementos festivos. Las mantas apelmazadas de mil años, las velas navideñas medio consumidas y con el aroma apagado y los adornos rotos escondidos en el fondo del armario te roban muchísimo espacio.
Revisa tus reservas para los días fríos y quédate solo con aquello que de verdad te transmita calidez y hogar.
Todo lo que ya no encaje con el estilo actual de tu casa, o que haya perdido la forma, puede irse sin remordimientos para dejar sitio a la energía limpia de los planes de otoño.
Si dedicas un rato ahora a esta selección, en septiembre no gastarás tu energía peleándote con el caos, buscando cosas o recogiendo. Empieza la temporada de cero, con una casa despejada, y comprueba lo mucho más fácil que resulta organizar hasta los días más ajetreados.
¿Por qué es mejor ordenar a finales de verano y no en septiembre?
Porque en septiembre llegan la vuelta al cole y el ajetreo laboral. Si haces la criba antes, empiezas la temporada con una casa despejada y sin perder tiempo buscando o recogiendo.
¿Qué hago con los cosméticos que no voy a usar pero están sin abrir?
Ponlos en una cesta aparte y ofrécelos a quien los necesite. Así ganas espacio en tu baño y, de paso, alegras el día a otra persona.
¿Cómo decido de qué ropa de verano deshacerme?
Repasa cada prenda y pregúntate si de verdad te has sentido bien con ella. Tira lo que esté estropeado y aparta para vender o donar lo que esté en buen estado pero apenas uses.
¿Merece la pena revisar los documentos ahora?
Sí. Comprobar las fechas de caducidad de documentos y pasaportes de la familia te evita gestiones de última hora antes de cualquier escapada de otoño.











