Seguro que lo has visto en algún vídeo: alguien echa una cucharada de bicarbonato en un bol de agua, sumerge unas manzanas y asegura que así desaparecen los restos de pesticidas y la fruta queda mucho más limpia.
¿Pero funciona de verdad? La buena noticia es que la ciencia ya se ha ocupado del tema. La mala es que la respuesta no es blanco o negro.
Sí, el bicarbonato puede ayudar, pero no hace milagros
El bicarbonato de sodio tiene un pH ligeramente alcalino, lo que ayuda a aflojar la suciedad y algunos residuos de pesticidas que se quedan en la superficie de frutas y verduras.
Lo respalda un estudio publicado en 2017 en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry. Investigadores de la Universidad de Massachusetts compararon qué método eliminaba mejor los restos de dos pesticidas habituales de la piel de las manzanas: el agua del grifo, un desinfectante comercial y una solución de bicarbonato. El resultado fue claro: la disolución de bicarbonato consiguió retirar los residuos superficiales de forma más eficaz en unos 12 a 15 minutos.
Pero el estudio dejó también una lección importante: lo que ya había penetrado en la piel o en el interior de la fruta, el bicarbonato no pudo eliminarlo. Es decir, este método solo aporta una ventaja frente a los residuos que están en la superficie.
¿Cuándo merece la pena usarlo?
Si quieres limpiar a fondo verduras de piel más dura, como el pepino, el pimiento, la patata, la zanahoria, el brócoli o la coliflor, el remojo con bicarbonato sí puede resultar útil.
La proporción que recomiendan los expertos:
- 2 tazas (unos 500 ml) de agua fría
- 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
En esta solución conviene dejar las verduras en remojo un máximo de 15 minutos, moviéndolas un par de veces, y después aclararlas bien bajo el chorro de agua.
Si necesitas lavar una cantidad mayor, solo tienes que aumentar la cantidad de agua y bicarbonato manteniendo la misma proporción.
No todas las verduras lo agradecen
Aunque el método funciona bien con las verduras más duras, con las hojas verdes no es tan buena idea. Las espinacas, la lechuga, la col rizada u otras hojas tiernas se estropean con más facilidad si las dejas mucho tiempo en remojo: absorben agua y se echan a perder antes.
Tampoco conviene meter las setas en agua con bicarbonato, porque absorben la humedad enseguida y eso arruina su textura.
Lo que mucha gente entiende mal
El bicarbonato no desinfecta. Puede ayudar a eliminar el polvo, la tierra y ciertos residuos de pesticidas en la superficie, pero no destruye bacterias, virus ni parásitos. Si un patógeno se ha adherido con fuerza a la piel de la verdura, o ya ha llegado a su interior, el bicarbonato tampoco va a librarte de él. Por eso siguen siendo claves una buena conservación, el uso de utensilios de cocina limpios y evitar la contaminación cruzada.
Precisamente por eso, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) siguen recomendando lavar la mayoría de frutas y verduras simplemente bajo el chorro de agua fría.
No aconsejan usar lavavajillas ni otros productos de limpieza, ya que sus residuos pueden quedarse fácilmente en los alimentos.
¿Y qué pasa con los pesticidas?
Los pesticidas preocupan a mucha gente, pero conviene saber que en la Unión Europea sus residuos se controlan de forma muy estricta. Según los informes periódicos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la gran mayoría de los alimentos que se venden en la UE se mantiene por debajo del límite de seguridad.
Esto no significa, por supuesto, que lavar la fruta y la verdura sea innecesario. El lavado no solo elimina parte de los posibles residuos de pesticidas, sino también el polvo, la tierra y la suciedad que se acumula durante el transporte o la compra.
5 errores que conviene evitar
1. No las dejes demasiado tiempo en remojo.
Más de 15 minutos y la textura de las verduras empieza a resentirse.
2. No lo mezcles con vinagre.
Mucha gente cree que el vinagre y el bicarbonato juntos son aún más eficaces. En realidad ocurre lo contrario: el vinagre es ácido y el bicarbonato alcalino, así que se neutralizan entre sí.
3. No uses más bicarbonato del necesario.
Más cantidad no equivale a mejor resultado. Puede dejar restos innecesarios en la verdura e incluso alterar su sabor.
4. No te saltes el aclarado.
Después del remojo, aclara siempre bien las verduras bajo el agua corriente.
5. No esperes milagros.
El bicarbonato puede ser un buen complemento, pero no sustituye las normas básicas de seguridad alimentaria ni elimina todos los rastros de pesticidas.
Entonces, ¿merece la pena?
Si te apetece añadir un paso extra a la limpieza de frutas y verduras, el remojo con bicarbonato puede ser una buena opción, sobre todo con los productos de piel más dura. Los estudios confirman que elimina ciertos residuos superficiales de pesticidas de forma más eficaz que el agua del grifo sola. Aun así, no conviene darle más importancia de la que tiene: no retira los compuestos que ya han penetrado en el interior del alimento y tampoco sirve para desinfectar.
Lo más importante sigue siendo esto: lava siempre las frutas y verduras bajo el chorro de agua antes de comerlas. Este gesto tan sencillo, por sí solo, ya marca una gran diferencia en cuanto a seguridad alimentaria.
¿El bicarbonato elimina todos los pesticidas de la fruta?
No. Ayuda a retirar de forma más eficaz los residuos que están en la superficie, pero no puede eliminar los compuestos que ya han penetrado en la piel o en el interior del alimento.
¿Cuánto tiempo hay que dejar la verdura en remojo con bicarbonato?
Un máximo de 15 minutos. Pasado ese tiempo, la textura de las verduras puede empezar a estropearse, así que no conviene alargarlo más.
¿Sirve el bicarbonato para desinfectar la fruta y la verdura?
No. Puede eliminar polvo, tierra y ciertos residuos superficiales, pero no destruye bacterias, virus ni parásitos. Por eso siguen siendo esenciales la buena conservación y la higiene en la cocina.
¿Puedo mezclar bicarbonato y vinagre para lavar mejor los alimentos?
No es recomendable. El vinagre es ácido y el bicarbonato alcalino, así que al juntarlos se neutralizan mutuamente y pierden su efecto.











