Los primeros resultados son prometedores, aunque los expertos piden prudencia.
Los microplásticos están, literalmente, en todas partes: en el agua que bebemos, en la comida, en el aire e incluso dentro de nuestro propio cuerpo. Y aunque la ciencia todavía intenta averiguar cómo afectan a nuestra salud, un reciente estudio surcoreano acaba de dar una noticia esperanzadora.
Al parecer, un alimento fermentado que ya tiene muchos fans, el kimchi, podría contener una bacteria beneficiosa capaz de atrapar los microplásticos y ayudar a expulsarlos del cuerpo de forma natural.
Esto no convierte al kimchi en un remedio milagroso, pero los resultados merecen toda nuestra atención.
¿Cómo puede una bacteria marcar la diferencia?
La investigación fue realizada por científicos del World Institute of Kimchi, en Corea del Sur. El protagonista del estudio fue una bacteria del ácido láctico que se encuentra de forma natural en el kimchi, según recoge SheKnows.
En condiciones de laboratorio, esta cepa bacteriana logró atrapar el 87 % de los microplásticos presentes. Cuando se probó en un entorno que imitaba el funcionamiento del intestino humano, la eficacia bajó al 57 %.
Aun así, el resultado fue notablemente mejor que el de otra cepa utilizada como comparación, que rindió bien en el laboratorio pero perdió casi por completo esa capacidad al simular las condiciones intestinales.
Según los investigadores, la bacteria estudiada podría unirse a los microplásticos dentro del intestino, de modo que estos se eliminen junto con las heces.
Si te interesa cómo cuidar tu microbiota, quizá quieras descubrir otros alimentos fermentados que benefician a tu flora intestinal.
Importante: esto todavía no prueba que el kimchi elimine los microplásticos
Por muy emocionantes que sean los datos, los especialistas recomiendan cautela.
La dietista Avery Zenker subraya que la investigación no se hizo en personas, sino en el laboratorio, con una cepa aislada del kimchi. Por eso, de momento no se puede afirmar que comer kimchi produzca el mismo efecto dentro del cuerpo humano.
Aun así, la experta considera que el estudio muestra un potencial real y puede ser un buen punto de partida para futuras investigaciones. Para sacar conclusiones firmes, sin embargo, harán falta ensayos clínicos con personas.
¿Por qué preocupan tanto los microplásticos a la ciencia?
Los microplásticos son partículas de plástico diminutas que entran en nuestro organismo de forma casi inevitable.
Las investigaciones de los últimos años ya han detectado su presencia en el cerebro, el corazón, el sistema digestivo, la placenta y los órganos reproductores. También se han encontrado en la orina, la leche materna, muestras de semen e incluso en las primeras heces de los recién nacidos.
Los científicos siguen estudiando qué consecuencias puede tener su acumulación. Algunos trabajos han encontrado relación entre los microplásticos y la inflamación crónica, el daño celular, el desarrollo anómalo de órganos y un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer, aunque todavía no se ha demostrado con claridad una relación de causa y efecto.
Los alimentos fermentados tienen muchas ventajas, pase lo que pase
Para Avery Zenker, uno de los mensajes más positivos del estudio es que la bacteria analizada se encuentra en un alimento cuyos beneficios para la salud ya han sido respaldados por numerosos estudios anteriores.
Además del kimchi, alimentos fermentados como el chucrut, el kéfir, el yogur o los encurtidos fermentados de forma natural pueden contribuir a la diversidad de la flora intestinal, favorecer la digestión, apoyar el buen funcionamiento del sistema inmunitario y mejorar la salud intestinal en general.
Y una microbiota sana influye en mucho más que la digestión: interviene también en las defensas, en el metabolismo y en el correcto funcionamiento del cerebro y del corazón.
La fibra también es clave
Según los expertos, los probióticos por sí solos no bastan. Las bacterias beneficiosas también necesitan alimentarse, y eso lo consiguen sobre todo gracias a la fibra.
Conviene incluir con regularidad frutas, verduras, legumbres, frutos secos y semillas, así como ingredientes ricos en fibra prebiótica, como el ajo, la cebolla, el puerro y los espárragos. Todos ellos ayudan a mantener el equilibrio de la flora intestinal y favorecen la multiplicación de las bacterias buenas.
¿Merece la pena sumarlo a nuestra dieta?
Aunque todavía es pronto para afirmar que el kimchi protege el cuerpo frente a los microplásticos, comer alimentos fermentados con regularidad sigue siendo una buena decisión.
Avery Zenker recuerda que muchos profesionales de la salud ya recomiendan que tanto adultos como niños consuman fermentados de forma habitual. Si aún no te has acostumbrado a su sabor tan característico, lo mejor es empezar con cantidades pequeñas:
- el kimchi combina de maravilla con huevos revueltos, platos de arroz o bocadillos;
- el chucrut queda genial añadido a las sopas;
- y el kéfir es una gran opción para batidos o para acompañar el desayuno.
La investigación sobre los microplásticos todavía está en sus primeras fases, pero una cosa parece clara: una dieta rica en fibra y el consumo regular de alimentos fermentados pueden hacer mucho por la salud de tu flora intestinal. Y si los futuros estudios confirman el efecto beneficioso de esta bacteria del kimchi, tendremos una razón más para llevar esta delicia fermentada a la mesa más a menudo.
¿El kimchi elimina realmente los microplásticos del cuerpo?
Todavía no se puede afirmar. El estudio se realizó en el laboratorio con una bacteria aislada del kimchi, no en personas comiendo kimchi, así que hacen falta ensayos clínicos para confirmarlo.
¿Qué bacteria se estudió y qué eficacia mostró?
Una bacteria del ácido láctico presente de forma natural en el kimchi. En laboratorio atrapó el 87 % de los microplásticos y, en un entorno que imitaba el intestino humano, un 57 %.
¿Qué otros alimentos fermentados son recomendables?
Además del kimchi, opciones como el chucrut, el kéfir, el yogur o los encurtidos fermentados de forma natural ayudan a la diversidad de la flora intestinal y a la salud digestiva.
¿Por qué es importante la fibra en todo esto?
Porque las bacterias beneficiosas necesitan alimentarse, y la fibra es su principal fuente. Frutas, verduras, legumbres, frutos secos, ajo, cebolla, puerro y espárragos ayudan a mantener el equilibrio intestinal.











