Seguramente tienes una en el alféizar de la ventana o en el baño, y con razón. El aloe vera es una de las plantas medicinales caseras más completas que existen: el gel que esconden sus hojas carnosas se ha usado durante siglos en el cuidado de la piel y hoy sigue siendo un ingrediente estrella en cosméticos y suplementos de todo el mundo.
¿Qué es exactamente el aloe vera?
El aloe vera es una planta suculenta que almacena agua en sus hojas gruesas y dentadas, junto con ese interior gelatinoso por el que tanto la apreciamos. Ese gel contiene vitaminas, aminoácidos y antioxidantes, y gracias a su alto contenido en agua hidrata la piel de forma eficaz. Aunque es originaria de climas cálidos y secos, se adapta perfectamente a cualquier interior si recibe suficiente luz.
Cuidado de la piel: su uso más conocido
El gel de aloe vera se ha empleado tradicionalmente para calmar quemaduras solares: su efecto refrescante es casi inmediato al aplicarlo en capa fina sobre la piel. Muchas personas lo usan también como hidratante de noche, ya que su textura ligera no deja sensación grasa y ayuda a mantener la hidratación natural de la piel.
Si extraes el gel directamente de una hoja, lava bien la parte exterior antes de cortarla y guarda el gel en el frigorífico, ya que a temperatura ambiente se deteriora rápidamente.
Cuidado del cabello y el cuero cabelludo
Masajeado sobre el cuero cabelludo, el gel de aloe vera puede aliviar el picor y reducir la descamación seca. Aplicado a lo largo del cabello, también aporta un ligero brillo natural. Muchas personas lo usan solo antes del champú o del mascarilla, dejándolo actuar unos minutos y aclarando bien después.
Consumo interno: lo que debes saber
Los zumos y suplementos de aloe vera son cada vez más populares, pero conviene usarlos con precaución. La capa látex de la planta —esa franja amarillenta entre la hoja y el gel— tiene un potente efecto laxante, por lo que los productos comerciales la eliminan durante el procesado. Si quieres tomarlo de forma interna, elige siempre un producto purificado y específicamente formulado para ello, y consulta antes con tu médico, especialmente si tomas medicación o tienes alguna enfermedad crónica.
Cómo cultivar aloe vera en casa
El aloe vera es una planta en maceta de lo más agradecida: apenas necesita cuidados. Colócala en un lugar luminoso pero protegido del sol directo del mediodía, en un sustrato suelto y bien drenado, porque el encharcamiento provoca podredumbre en las raíces con rapidez.
Deja que la tierra se seque completamente entre riegos. En invierno, basta con humedecerla una o dos veces al mes. Si una hoja se rompe o se daña, puedes aprovecharla de inmediato como gel fresco.
Si una hoja se rompe o se desprende, puedes usarla al momento como gel fresco directamente sobre la piel.
Qué mirar al comprar aloe vera
La calidad de los geles e infusiones de aloe vera que se venden en tiendas varía mucho. Elige productos en cuya lista de ingredientes el aloe vera aparezca entre los primeros, y que no contengan colorantes artificiales ni fragancias intensas. El gel puro y sin aditivos es transparente o ligeramente amarillento, de consistencia densa pero no pegajosa.
¿Sirve el aloe vera para las quemaduras solares?
Sí. Aplicar gel de aloe vera en capa fina sobre la piel enrojecida por el sol produce un efecto calmante y refrescante casi de inmediato, y ayuda a mantener la hidratación de la zona afectada.
¿Puedo extraer el gel directamente de la planta?
Sí, puedes cortarla hoja y extraer el gel interior. Lava bien la hoja antes de cortarla y guarda el gel en el frigorífico, ya que a temperatura ambiente se estropea en pocas horas.
¿Es seguro tomar aloe vera de forma interna?
Con moderación y eligiendo productos purificados específicamente diseñados para consumo interno, sí. Sin embargo, siempre es recomendable consultar con un médico antes, sobre todo si se toman medicamentos o se padece alguna enfermedad crónica.
¿Con qué frecuencia hay que regar el aloe vera?
Hay que esperar a que la tierra esté completamente seca antes de volver a regar. En invierno, suele ser suficiente con regar una o dos veces al mes para mantener la planta en buen estado.











