El aroma de una piña madura te atrapa en cuanto pasas por la frutería. Pero luego llega a casa, se queda en la encimera… y ahí sigue días después, intacta, porque da pereza —o miedo— ponerse a pelarla.
La buena noticia: con unos pocos movimientos, un cuchillo afilado y algo de práctica, puedes convertir la fruta entera en trozos limpios y jugosos en cuestión de minutos, sin piel y sin esos molestos ojos que pinchan.
Cómo elegir una piña madura antes de pelarla
Buena parte del éxito depende de lo madura que esté la fruta. Una piña en su punto tiene la piel de un tono dorado tirando a marrón, las hojas de la corona se desprenden con facilidad y, al darle unos golpecitos, suena hueca y profunda.
Si todavía está muy verde y dura, déjala reposar unos días a temperatura ambiente. En verde cuesta más pelarla bien y la pulpa queda notablemente más ácida.
Qué utensilios necesitas para pelarla
No hace falta nada especial, aunque existen peladores de piña específicos que sacan el interior de la fruta de un solo movimiento. Para el método tradicional basta con un cuchillo grande, afilado y de hoja estable, una tabla de cortar y una cucharilla pequeña o un pelapatatas para retirar los ojos.
El paso a paso para pelar la piña
Primero corta la parte superior, es decir, la corona de hojas, y también la base, para que la piña quede bien estable sobre la tabla. Después colócala en vertical y, con el cuchillo, ve retirando la piel de arriba abajo siguiendo la curva de la fruta, en tiras algo gruesas para que los ojos marrones que pinchan salgan con ella.
Cuando ya te hayas deshecho de la piel, revisa toda la superficie: si quedan esos característicos puntos marrones, puedes retirarlos con la punta de un cuchillo pequeño y afilado o con un pelapatatas, en línea diagonal, siguiendo el patrón en espiral en el que se colocan los ojos.
El error más habitual es cortar la piel demasiado fina: así, gran parte de los ojos que pinchan se quedan pegados a la fruta.
Cómo quitar el corazón duro
Corta la piña ya limpia en cuatro gajos a lo largo: así se ve perfectamente la parte central, dura y fibrosa. Retírala de cada gajo antes de trocear o cortar la pulpa, porque tanto cocida como asada o cruda queda desagradablemente correosa al masticar.
Cómo trocearla y conservarla
Los gajos limpios puedes cortarlos en dados para postres y ensaladas de fruta, o en láminas más finas si vas a llevarlos a la parrilla o a la sartén.
Guarda la piña ya cortada en un recipiente hermético en la nevera: así se mantiene fresca varios días. Congelada aguanta meses, ideal si más adelante quieres usarla en batidos o sorbetes.
¿Cómo sé si una piña está madura?
Fíjate en que la piel tenga un tono dorado tirando a marrón y en que las hojas de la corona se desprendan con facilidad. Al darle unos golpecitos debe sonar hueca y profunda.
¿Por qué se me quedan los ojos pinchando en la fruta?
Suele ocurrir cuando cortas la piel demasiado fina. Retírala en tiras algo más gruesas para arrastrar los ojos marrones y, si quedan algunos, elimínalos siguiendo su patrón en espiral.
¿Hay que quitar el corazón de la piña?
Sí, conviene hacerlo. La parte central es dura y fibrosa, y queda correosa al masticar tanto si la comes cruda como cocida o asada.
¿Cuánto dura la piña una vez cortada?
En un recipiente hermético en la nevera se mantiene fresca varios días. Si la congelas, aguanta meses y es perfecta para batidos o sorbetes.











