La lavadora es el electrodoméstico al que más le pedimos y el que menos miramos. Le exigimos que saque el barro del pantalón del colegio, el olor del gimnasio y la mancha de tomate del mantel, y damos por hecho que un aparato que trabaja con agua y jabón se limpia solo. No se limpia solo. Dentro se acumula detergente sin disolver, suavizante espeso, pelusa, cal y humedad, y ese cóctel termina saliendo en forma de olor a cerrado, puntitos grises en la ropa clara o una goma negra que da miedo levantar.
La buena noticia es que una limpieza completa lleva menos de media hora de trabajo real, y el resto lo hace la máquina sola.
Empieza por la goma de la puerta
En las lavadoras de carga frontal, el pliegue de goma es el punto donde se queda el agua después de cada lavado. Ábrelo con los dedos, sin tirar con fuerza, y mira dentro: ahí vive la mayor parte de la suciedad. Suele haber pelusa, algún calcetín de bebé, restos de detergente y, si la máquina lleva tiempo cerrándose mojada, manchas oscuras.
Pasa un paño con agua caliente y un poco de jabón de lavavajillas por todo el recorrido del pliegue, incluida la parte baja, que es la que acumula agua. Si hay manchas negras persistentes, deja el paño humedecido con un limpiador antimoho apto para superficies, respetando el tiempo del envase, y aclara bien después. Termina secando la goma con un trapo. Este gesto, repetido de vez en cuando, es lo que más impide que el moho vuelva.
El cajón del detergente y el hueco donde encaja
El cajón se suele poder extraer del todo (en muchos modelos hay que apretar una pestaña en el compartimento del suavizante). Sácalo, déjalo en remojo en agua bien caliente y frota con un cepillo viejo de dientes, sobre todo la tapita del suavizante, que es donde se forma esa pasta azulada y pegajosa.
Y no te olvides del hueco de la lavadora donde encaja el cajón: ahí arriba, en el techo del compartimento, se acumula una capa de residuo que nadie ve. Con un cepillo y agua caliente sale sin dramas. Aprovecha para pensar si estás dosificando de más: el exceso de detergente y suavizante es la causa principal de que la lavadora se ensucie por dentro, porque no llega a disolverse ni a aclararse del todo.
El filtro de abajo, ese que nunca has abierto
La mayoría de las lavadoras de carga frontal tienen, en la parte inferior delantera, una tapa o zócalo que esconde el filtro de la bomba de desagüe. Antes de abrirlo, pon una bandeja plana y varias toallas en el suelo: va a salir agua, siempre sale más de la que esperas. Consulta el manual si no encuentras la tapa, porque la ubicación cambia según el modelo.
Desenrosca el filtro despacio, déjalo vaciar, y limpia lo que encuentres: pelusa compacta, monedas, horquillas, pequeños trozos de tela. Aclara la pieza bajo el grifo, frota la rosca y vuelve a colocarla apretando bien para evitar fugas. Un filtro atascado hace que la máquina desagüe peor, y el agua que se queda dentro es exactamente lo que huele.
El programa en vacío que cierra la faena
Con la máquina ya limpia por fuera y por dentro de las partes accesibles, toca el lavado de mantenimiento: programa de algodón a la temperatura más alta que permita tu lavadora, tambor vacío, sin ropa. Para ese lavado puedes usar un limpiador específico de lavadoras, un producto con percarbonato o, si tu manual lo admite, ácido cítrico para la cal. Elige uno y usa solo ese: no mezcles productos, y nunca combines lejía con otros limpiadores.
Sobre el vinagre conviene ser prudente: se recomienda mucho, pero su acidez puede castigar gomas y juntas si se usa a menudo, así que lo dejaría para casos puntuales y no como rutina. Cuando acabe el programa, pasa un paño seco por la goma y el cristal, y deja la puerta y el cajón entreabiertos unas horas. Ese hábito, tan simple, es la mitad del trabajo: un tambor que se seca entre lavados no huele.
¿Cada cuánto hay que limpiar la lavadora?
Como referencia práctica, un lavado en vacío al mes y una revisión de goma y cajón cada dos o tres semanas mantienen la situación bajo control en una casa que lava a diario. El filtro inferior puede esperar unos meses, salvo que notes que la ropa sale muy mojada o que el desagüe suena raro. Si lavas casi todo en frío o en programas cortos, adelanta esas fechas: el agua templada disuelve peor los restos y la suciedad se acumula más rápido.
¿Por qué la ropa sale con olor a humedad aunque la lavadora parezca limpia?
Casi siempre por una combinación de tres cosas: exceso de producto, temperaturas bajas de forma continuada y ropa que se queda horas dentro del tambor al terminar el programa. Prueba a reducir la dosis de detergente, hacer un lavado caliente a la semana con las toallas o los trapos, y tender en cuanto acabe el ciclo. Si aun así el olor persiste después de una limpieza completa, merece la pena revisar el desagüe o pedir una revisión técnica, porque puede haber agua estancada en el tubo.











