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Cómo organizar un baby shower que la futura madre disfrute de verdad

Borka Zapatero5 min de lectura
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Cómo organizar un baby shower que la futura madre disfrute de verdad — Familia
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He estado en baby showers que recuerdo con cariño diez años después y en otros donde la protagonista se pasó la tarde sentada en una silla con una corona de papel, sonriendo con la mirada perdida y esperando poder irse a hacer pis por quinta vez. La diferencia no era el presupuesto ni la decoración: era si alguien se había parado a preguntarle qué le apetecía a ella. Así que empecemos por ahí, porque todo lo demás se organiza solo.

Primero pregunta, aunque sea sorpresa

La sorpresa total funciona en las películas. En el tercer trimestre, con un cuerpo que no sabes cómo va a estar ese día, funciona bastante peor. Se puede mantener la magia y a la vez preguntar tres cosas: cuánta gente le apetece tener alrededor, qué día de la semana y a qué hora se encuentra mejor, y si hay alguien que preferiría que no coincidiera. Con eso ya has evitado el noventa por ciento de los problemas.

Pregunta también por el formato. Hay mujeres a las que les encanta la fiesta con juegos y hay otras a las que la sola idea de ser el centro les da vergüenza. Para las segundas, un desayuno largo con seis personas, un picnic en un parque con sombra o una merienda en casa de alguien con sofá cómodo funcionan mucho mejor que un salón alquilado.

El calendario: ni tan pronto ni tan tarde

La franja más cómoda suele estar entre las semanas treinta y treinta y cuatro: la barriga ya se ve, el cansancio del primer trimestre ha pasado y aún queda margen antes de las molestias finales. Si el embarazo es de riesgo, hay reposo indicado o simplemente ella lo prefiere, no pasa absolutamente nada por hacerlo después del nacimiento, cuando el bebé ya está aquí y se puede celebrar con calma.

Duración: dos horas y media, tres como máximo. Es la medida que permite que dé tiempo a hablar con todo el mundo sin que nadie llegue al punto de "cuándo nos vamos". Anuncia la hora de fin en la invitación; se agradece más de lo que parece.

Comida, sillas y baño: la logística invisible

La regla de oro: que ella no cocine, no limpie ni recoja nada. Reparte por adelantado quién trae qué, y que cada cosa llegue lista para servir. Si organizas una comida compartida, ten en cuenta que hay alimentos que en el embarazo se suelen evitar, así que conviene que haya opciones claras y etiquetadas: quesos curados o pasteurizados identificados, fruta bien lavada, algo caliente, algo dulce y muchísima agua fría, agua con gas y algún refresco sin alcohol que no sea empalagoso.

Tres detalles que nadie planifica y todas agradecen: un sitio para sentarse con respaldo y cojín reservado para ella, acceso fácil al baño sin cruzar toda la casa, y sombra o aire si es agosto. Si hay niños invitados, ten un rincón con mantas en el suelo y algo con que jugar, o la tarde se convierte en una carrera de vigilancia.

Juegos: menos, y ninguno sobre su cuerpo

Los juegos de medir la barriga con un cordel, adivinar cuánto ha engordado o comentar la forma del cuerpo se han quedado antiguos por un buen motivo: no son divertidos para quien los protagoniza. Hay alternativas que sí dejan buen recuerdo. Un libro donde cada invitada escriba un consejo o un deseo. Cartas para abrir en el primer cumpleaños, en el primer día de guardería, en el primer día malo. Un mural con fotos de bebé de las asistentes para adivinar quién es quién. Y mi favorito: cada persona se compromete por escrito a un favor concreto para el primer mes, una cena caliente, una tanda de plancha, una hora de paseo con el carro.

Con los regalos, lo práctico gana. Talla 3-6 meses en lugar de recién nacido, muselinas, un vale para pañales, un termómetro, algo para ella misma que no tenga nada que ver con el bebé. Si hay lista, compártela sin dramatismos: evita duplicados y evita objetos enormes que luego no caben en el piso.

¿Quién debería organizar el baby shower y quién paga?

Lo habitual es que lo organice una amiga cercana, una hermana o un grupo pequeño, y que el gasto se reparta entre quienes organizan; la futura madre no debería costear su propia celebración. Si el presupuesto es justo, el formato de "cada una trae algo" es perfectamente elegante y quita presión a todo el mundo.

¿Qué hago si ella no quiere ser el centro de atención?

Se cambia el marco: en lugar de fiesta, propón un plan que ya le gustaría de todos modos, un desayuno con tres o cuatro personas, un paseo corto y un café después. Los regalos y los mensajes se pueden entregar al final, sin discursos ni foco, y si te dice directamente que no le apetece nada, respétalo: acompañar también es no organizar.

Sobre la autora

Borka Zapatero

Borka Zapatero escribe sobre el enredo cotidiano entre trabajo, familia y un cerebro TDAH que no respeta los márgenes. Cambia historias honestas por consejos honestos, con desvíos hacia la jardinería urbana y cómo lograr que un martes no parezca una urgencia.

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