Terminar una relación no es fácil, pero quienes tienen experiencia saben cómo combatir el dolor del corazón con métodos efectivos.
Dejar ir
Dejo ir a la pareja, y por un tiempo también a mí misma. Solo hago lo imprescindible, como ir al trabajo, pero nada más. Compro comida rápida, me doy un atracón de patatas fritas y chocolate, y veo mis series favoritas hasta quedarme dormida frente a la tele. Me permito sentirme mal y dejo que la ruptura duela hasta que deje de doler. Normalmente me recupero en 3-4 semanas.
Ocupada
Me apunto a un curso para distraerme y no tener tiempo para llorar por el pasado. Así aprendí a preparar cócteles, hacer arreglos florales y bailar bachata. (Es un baile.)
Geografía
Para mí, la distancia ayuda. No solo emocionalmente, sino también físicamente. Después de una ruptura, organizo un viaje para mí. No hace falta pensar en ir a tomar el sol a las Bahamas; un fin de semana puede obrar maravillas. Con vuelos low cost es fácil encontrar billetes baratos, y si no importa el destino, vale la pena pedir uno o dos días libres, porque entre semana las ofertas son mejores. Tres días en una ciudad desconocida te llenan de nuevas experiencias positivas, sin tiempo para lamentarte, y ya tienes recuerdos nuevos que no tienen nada que ver con tu ex.

Musicoterapia
Escucho todos los días mi playlist de ruptura. Tiene canciones que me dan fuerza en estos momentos (sí, “I Will Survive” está incluida) y me ayuda mucho cantar llorando para sacar el dolor. Saber que cantantes que admiro —como Beyoncé, Gwen Stefani o Taylor Swift— también han pasado por lo mismo, que alguien les rompió el corazón, me da fuerza. Es un pensamiento muy reconfortante…
Rehabilitación
Después de una ruptura difícil los primeros dos meses son un caos. No puedo dormir, no me apetece la comida y cada tarea requiere un gran esfuerzo. Esto pasa porque nuestro cerebro trata la ausencia del otro como una abstinencia: el centro de recompensa se apaga y el de estrés se activa. Por eso trato los síntomas como si estuviera en rehabilitación. Primero, paso a modo sin contacto: no hablo con mi ex, lo bloqueo en todas partes y tampoco lo busco, porque cada mensaje solo echa sal en la herida y retrasa la recuperación.
Segundo, no dejo que esta montaña rusa emocional dañe mi salud, por eso como al menos una comida completa al día, aunque no tenga apetito. La tercera regla es no encerrarme en casa, sino salir todos los días. Puede ser hacer ejercicio, quedar con un amigo o simplemente dar un paseo: lo importante es vestirme y salir. Esto me funciona para no volverme loca por haber perdido a alguien.

Reorganizando
Después de una ruptura, lo que más quiero es borrar todo lo que me recuerde a esa persona, pero no puedo mudarme cada vez, así que reorganizo. Pruebo cómo sería si el sofá estuviera en la otra pared. Cambio las fotos en los marcos o al menos intercambio los pósters: lo que estaba en el dormitorio pasa a la sala y viceversa. Compro nuevas macetas y fundas de cojines; no es un gasto que me vaya a arruinar, especialmente si compro de segunda mano online, pero sí un cambio que se nota. Renovar mi hogar es una terapia cuando me duele el corazón.











