A veces es bueno enseñar una lección a nuestra pareja.
Cosas técnicas
Quería configurar el televisor nuevo, pero mi marido me quitó el mando con una sonrisa y dijo que él lo haría porque sería más rápido. Por venganza, descargué una app de control remoto en mi móvil y desde la cocina empecé a cambiar canales a escondidas, volviéndolo loco. Cuando llevaba una hora discutiendo por teléfono con el fabricante, fui y configuré todo en un momento. Desde entonces respeta más mis habilidades técnicas y aún no sabe que le estaba gastando una broma.
¿Quién tiene la razón?
Como mi marido tiene una cafetería, después de alguna discusión fuerte siempre voy allí, compro un café, lo pago y le digo que yo tengo la razón porque el cliente siempre tiene la razón.
Pesadilla
Mi marido tiene una auténtica fobia a las pasas. Una vez no lavó los platos, aunque lo había prometido, así que antes de dormir llené su funda de almohada con pasas y a la madrugada se despertó con ellas pegadas en la cara. Gritó como una niña y yo nunca he reído tanto en mi vida.
Resentimiento
No quería llevarme de vacaciones, pero sí pudo ir con sus amigos. El día antes de que se fuera fui al banco y transferí todo el dinero de nuestra cuenta conjunta a la mía, y durante una semana no le contesté el teléfono. Como no tenía efectivo ni tarjeta operativa, tuvo que pedirle dinero a su hermano.
El método correcto
Llevábamos dos años casados cuando mi marido dijo que no lavaba bien su ropa. Creo que se arrepintió de decirlo porque han pasado 18 años y desde entonces no he lavado nada suyo.
Prueba
Mi marido y yo somos bastante tercos y creemos que siempre tenemos la razón. Una vez discutíamos por teléfono y busqué en internet, resultó que yo estaba equivocada, así que modifiqué el artículo de Wikipedia para demostrarle que yo tenía razón.

¿Y el final?
Mi marido llevó un libro de vacaciones y estuvo tan absorto que no quiso hacer ningún plan conmigo. No dije nada, salí sola, pero arranqué los dos últimos capítulos del libro. Se los devolví solo cuando volvimos. Años después, se enganchó a una serie de Netflix, esperé al final y cambié la contraseña.
La burla
Mi marido se burlaba porque duermo con una luz pequeña, así que cambié todas las bombillas de la casa y descargué una app para controlar las luces y su intensidad desde el móvil. Llevo un mes jugando con eso y mi marido ya cree que hay fantasmas en la casa.
Preparada
Llevaba semanas pidiéndole que colgara una estantería y él solo jugaba videojuegos. El fin de semana me fui a casa de mis padres con el router y la Playstation en la maleta. Cuando me llamó no contesté, solo le mandé un mensaje diciendo que ahora tendría tiempo para colgar la estantería.
Enredado
Mi marido no elogió mi comida, así que cosí la pernera del pantalón con enfado y le preparé la ropa. A la madrugada, en la oscuridad, sufrió durante diez minutos, maldijo y se cayó mientras luchaba por vestirse. Desde entonces nunca olvida elogiar la cena que le preparo.











