Mentir es algo humano...
Si nos preguntamos si siempre decimos la verdad absoluta, la respuesta puede sorprendernos. Dos mentiras diarias parecen muchas, pero la psicóloga Bella DePaulo llegó a esa cifra. Al analizar qué es mentir, vemos que incluye desde autoengaños, pequeñas mentiras inocentes, exageraciones, omisiones, hasta mentiras piadosas o engaños planeados. Así que podemos perdonarnos un poco: no somos mentirosos, solo a veces suavizamos o evitamos la verdad según la situación...
Otras investigaciones aportan más detalles sobre la naturaleza de la mentira. Un estudio de 2010 por Kim Serota y su equipo analizó 1000 mentiras y encontró un promedio similar: 1,65 mentiras diarias por persona. Pero apareció un dato curioso.
El 59,9 % de los encuestados dijo no haber mentido en el último día. Y la mitad de todas las mentiras fueron dichas por solo el 5,3 % de los participantes.
Esto significa que el promedio de dos mentiras diarias no indica que la mayoría mienta, sino que hay unos pocos mentirosos frecuentes que elevan la media, mientras que la mayoría suele ser honesta. Pero como solo se preguntó una vez, no se pueden sacar conclusiones definitivas.
En 2021, Serota, Timothy Levine y Tony Docan-Morgan publicaron un nuevo estudio en Communication Monographs. Esta vez siguieron a 632 estudiantes universitarios durante tres meses, quienes reportaron cada día cuántas veces habían mentido.

¿Somos tan mentirosos?
El promedio fue similar, 2,03 mentiras diarias. Hubo un día con hasta 200 mentiras, pero también personas que no mintieron ni una vez. Clasificaron a los participantes en tres grupos: los honestos (0-2 mentiras al día), los que mienten moderadamente (3-5 mentiras) y los mentirosos frecuentes (más de 6 mentiras diarias). La mayoría estaba en el grupo honesto, capaz de pasar largos períodos sin mentir, mostrando que la mentira no es un patrón común en sus vidas.
Estos números nos hacen pensar que mentimos mucho. Dos mentiras al día parecen muchas, y seis aún más. Pero incluso los que mienten con frecuencia tienen días sinceros. Solo contar cuántas veces no decimos la verdad en un día puede dar una imagen distorsionada y hacer que parezca más de lo que es.
En resumen, la mayoría busca ser honesta y la mentira es algo relativamente raro en sus vidas. Unos pocos mentirosos activos elevan las cifras, pero no son la norma.
La honestidad no es solo evitar mentir, es algo más profundo. La mentira es compleja y depende del contexto; puede colarse sin darnos cuenta o ser usada conscientemente para hacer daño. Estas investigaciones nos recuerdan que, en general, podemos confiar unos en otros, y que los mentirosos sistemáticos son afortunadamente poco comunes.











